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sábado , 16 diciembre 2017
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La fiesta fue verde
La afición mitológica festejó al final del partido el título de su equipo. Foto Diario Co Latino/ Josué Parada.

La fiesta fue verde

@ManahenGza

El verde no es una moda, capsule es un sentimiento” rezaba la pancarta colocada frente al pequeño grupo de aficionados de Dragón que, absorbidos por los miles de anaranjados, trataban de hacerse sentir en los graderíos del Estadio Cuscatlán.

Y es que desde antes de la final del Torneo Clausura 2016 se sabía que Dragón no era favorito y que en las gradas del Coloso de Monserrat el anaranjado sería mayoría ante el verde.

No obstante, ese puñado de aficionados dragonianos llegó al Cuscatlán cargado de fe y esperanza de ver coronarse a su equipo, luego de 63 largos años de espera. En ese tiempo solo el “sentimiento” los había mantenido al pie de lucha junto al equipo mitológico.

Y si bien la llama de la esperanza verde se encendió desde cuartos de final, cuando Dragón eliminó a Juventud Independiente e incrementó al dejar en semifinales a Santa Tecla, ayer se avivó desde tempranas horas, cuando los pocos fieles aficionados mitológicos comenzaron su travesía hacia San Salvador.

De a poco, los fieles dragonianos se situaron en sol preferente sur, el sector asignado a los verdes. Sin embargo, con el pasar de las horas, tuvieron que ceder parte de su terreno a la afición de Águila que colmó por completo sol general, lo cual obligó a que estos fueran ubicados en las localidades asignadas a Dragón.

Así, en menos de la mitad de sol preferente sur, los pocos aficionados de Dragón trataban de alentar a su equipo, a pesar de que sus gritos y cantos eran absorbidos por los de la afición aguilucha.

Sin embargo, esa situación solo la soportarían en los primeros 35 minutos de juego, debido a que, al minuto 37, Wilman Torres se encargó de silenciar a la afición emplumada y hacer estallar de alegría a los pocos escupe fuego.

En adelante, el duelo entre las aficiones migueleñas fue más parejo, ya que la afición de Águila, a pesar de ser mayoría, dejó de apoyar a su equipo y esto dio lugar a que los dragonianos se hicieran sentir en el Coloso de Monserrat.

Fue así que, en el segundo tiempo, el “¡sí se puede! ¡Si se puede!” de los verdes prevalecía ante el “¡Águila, Águila!” de una afición emplumada que veía cómo se le negaba la anhelada y esquiva corona 16.

No obstante, los mitológicos también sufrieron por momentos, pues Águila vendió cara su derrota y, por momentos, dio vistos de poder emparejar las acciones.

Sin embargo, el tiempo se agotó, Águila fue incapaz de remontar el marcador y, tras el pitazo final, la afición dragoniana festejó por todo lo alto el título de campeones; mientras que los miles de aficionados emplumados evacuaban el Estadio Cuscatlán con la ganas frustradas de poder festejar un nuevo título.

Caso contrario, los aficionados de Dragón que, a pesar de ser pocos, vivieron su fiesta verde en el Coloso de Monserrat y, sin duda, vivieron un carnaval adelantado gracias a que su equipo volvió a ganar un título en Primera División luego de 63 años.

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