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martes , 12 diciembre 2017
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La corrupción en las noticias

Salvador Ventura

El Diario de Hoy ha perdido toda credibilidad y tiene mala reputación entre la población salvadoreña debido a su práctica cotidiana de distorsionar las informaciones y deformar la realidad de los hechos.

La “pila” ideológica y la ceguera política de su director peligrosamente atado a una corriente política de la derecha, pilule lo hace caer en la falta de profesionalismo, cialis veracidad y honestidad en el tratamiento de la noticia. Lo mismo en los editoriales.

Su codicia, cheap el estar sometido a los intereses del dinero (el “big busines”, como lo llaman los norteamericanos) y el no haber evolucionado políticamente como corresponde a los inmensos avances de la humanidad, lo hacen caer en la permanente desinformación y faltar a las más elementales normas de la ética periodística.

El despliegue informativo en la edición del domingo 26 de enero del año en curso, es sencillamente vergonzoso pues en el tratamiento de las “noticias” sobre la tregua entre pandillas, la prohibición a los funcionarios públicos de hacer campaña, entre otras, corresponden a una agenda partidaria de Arena.

El mismo sesgo de la información sobre el cierre de campaña del FMLN es mezquino, fuera de contexto y tratado como una noticia “corriente”, pues se abstiene de publicar fotografías de la enorme concentración de personas y por el contrario destaca una imagen de cinco diputados supuestamente contraviniendo un fallo de la Sala de la Constitucional.

En cambio la información del cierre de campaña de Quijano habla de “cientos de militantes y simpatizantes del partido Arena en la zona occidental” y por supuesto publica una fotografía con “apretados” participantes en una estrecha calle. La distorsión en el tratamiento de una y otra noticia van de la mano.

El Diario de Hoy es claramente parcial y subjetivo, pues no sólo utiliza su poder informativo con fines egoístas, sino a favor de una marca partidaria, deformando y distorsionando las noticias en contra de los intereses generales de la población.

Su director, señalado por la Comisión de la Verdad de ser uno de los financiadores de los Escuadrones de la Muerte, desde su etapa más joven, siempre se ha opuesto a los cambios sociales y las mínimas reivindicaciones de los sindicatos y asociaciones campesinas a quienes califica de “chusma”.

Sus reporteros bien pueden investigar a profundidad para redactar y publicar un reportaje o una crónica, pero lo hacen de acuerdo con los lineamientos ideológicos de su director, sin afectar a determinada clase social y en este sentido se torna superficial en cuanto no reconoce ni da tratamiento objetivo a los hechos.

Por eso atenta contra la moralidad de sus mismos lectores y falta a las normas elementales de la ética periodística, pues existe de entrada un prejuicio en contra de determinados segmentos de la población, sobre todo de personas, funcionarios o políticos ubicados en el espectro de la izquierda.

En el país lamentablemente no existen códigos profesionales que obliguen a respetar tanto la privacidad de las personas, como el tratamiento y veraz de los hechos. Además la libertad de conciencia del mismo periodista es irrespetada y violada por los directores y propietarios de este medio de difusión.

Un periodista de El Diario de Hoy admitía los razonamientos que le hacía en torno a los señalamientos hechos a este medio de prensa. “Hay demasiadas irregularidades en la forma de presentar las noticias, pero nosotros no somos los culpables y no podemos hacer nada para obligar a la objetividad e imparcialidad en las informaciones”, explicaba.

En lo particular, los periodistas de El Diario de Hoy podría decirse son libres y responsables, pero estos valores son totalmente limitados al deformarles las noticias o las entrevistas presentadas al editor o jefe de redacción para su publicación.

En este sentido, tanto su libertad como su responsabilidad disminuyen, no por deseo o motivación propia, sino por los graves lineamientos impuestos desde los puestos de dirección del medio. Muchos de ellos han renunciado y se han dedicado a otras actividades desilusionados de una carrera profesional tan largamente acariciada.

Esa supuesta libertad de prensa tan exigida en foros nacionales e internacionales por el director de El Diario de Hoy, no explica ni se basa en las obligaciones y deberes morales de los periodistas, mucho menos la responsabilidad, pues esta se explica en gran parte por su grado de libertad, nunca atendida ni respetada en este órgano de difusión.

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