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martes , 26 septiembre 2017
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“La ANEP no tiene razón”, afirma César Villalona
César Villalona, Economista e integrante del Consejo del Salario Mínimo. Foto Diario Co Latino

“La ANEP no tiene razón”, afirma César Villalona

Francisco Elías Valencia
@fe_valencia

El pasado 14 de diciembre, el Consejo Nacional de Salario Mínimo (CNSM) aprobó un aumento a los salarios mínimos para el año 2017. Conversamos sobre este tema con César Villalona, integrante la instancia tripartita.

César, ¿Cómo valora el ajuste al salario mínimo aprobado por los representantes del gobierno y del sector laboral?

Creo que es un buen aumento, sobre todo en el agro y las maquilas. Los salarios todavía no cubrirán el costo de la vida, pero aumentarán en un buen porcentaje. El aumento solo es para el año 2017. Cuando termine ese año hay que aprobar otros ajustes.

En el sector comercio y servicios el salario sube 19%, pues pasa de 251.70 a 300 dólares. En las industrias sube más, de 246.60 a 300 dólares. También se acordó que los ingenios de azúcar, que hoy pagan un mínimo de 124.20 dólares, paguen 300 dólares, pues los ingenios son industrias. El aumento es de 141.5%. La ANEP ya había aceptado, en el mes de mayo que los ingenios pagaran como las industrias, pero proponía un salario de 259 dólares, no los 300 que se aprobaron.

En las maquilas el salario mínimo pasa de 210.90 a 295 dólares. La propuesta inicial del gobierno era 300 dólares, pero sectores académicos sugirieron dejarlo en 295, para que se sitúe en el nivel de Honduras, donde habrá un aumento el primero de enero de 2017 y llegará a ese monto.

En el área rural, donde hay seis salarios mínimos, quedarán dos: 224 en los beneficios de café y la corta de caña y 200 en las demás actividades (granos básicos, recolección de café, etc.). El gobierno había propuesto un solo salario en el campo, de 250, pero flexibilizó su planteamiento por sugerencia de algunas organizaciones campesinas que propusieron esos montos. El aumento es muy importante, pues los salarios del campo son los más bajos y ninguno superaba los 171 dólares.

Los salarios en el campo seguirán más bajos que en las empresas urbanas porque como han estado muy rezagados, ponerlos al nivel de las ciudades significa aumentarlos demasiado en un solo año. Los salarios mínimos en el campo no aumentaron en 11 de los últimos 28 años. Se mantuvieron congelados de 1979 a 1986 y de 1998 a 2003. En la ciudad también hay un rezago, pero menor; no aumentaron de 1998 a 2003.

¿Cuántas personas se beneficiarán del ajuste salarial?

Un total de 216,825 personas registradas como aseguradas del ISSS (31.3% del total). En el campo no tenemos un dato preciso, pues la mayoría de la gente que trabaja no está en la seguridad social, pero creo que no exagero si digo que son más de 150,000 personas.

También mejorarían las pensiones de 19,165 personas beneficiarias del Fondo de Protección de Lisiados y Discapacitados a Consecuencia del Conflicto Armado (FOPROLYD): 15,901 lisiados y lisiadas de guerra, 1,922 familiares de caídos y caídas en la guerra y 1,342 sobrevivientes de lisiados y lisiadas. Como sus pensiones equivalen, por ley, al salario mínimo en comercio y servicios, al aumentar dicho salario también aumentarán sus pensiones.

El monto total del ajuste salarial es de 112.6 millones. El aumento de las pensiones de la gente beneficiaría de FOPROLYD ronda los 7 millones. Y si agregamos los ajustes salariales en el campo, el monto total anda por los 160 millones.

La ANEP dice que el aumento no es legal porque hubo vicios en la elección de la nueva representación laboral en el CNSM. ¿Qué opina sobre eso?

Que la ANEP no tiene razón. Sus alegatos son cinco. Analicémoslo uno a uno:

El primero es que para elegir a la representación laboral votaron sindicatos públicos. Eso no es ilegal. El Reglamento de elección, que data de 1964 dice que los representantes del sector laboral “serán electos por el voto directo de los sindicatos de trabajadores que tengan personalidad jurídica y que estén en pleno ejercicio de sus derechos”. Por lo tanto, no hay restricciones para los sindicatos públicos, ni privados ni de cuenta propia.

Tengo entendido que los anteriores representantes del sector laboral en la tripartita, es decir, los aliados de la ANEP, no objetaron el voto de sindicatos públicos.

Así es. Ellos participaron  en la votación y les pidieron a dichos sindicatos que les dieran sus votos. Pero solo obtuvieron cinco votos de sindicatos públicos, cuatro de municipalidades y uno del Ministerio del Trabajo. Los sindicalistas que ganaron  obtuvieron 32 votos de sindicatos públicos, pero ahí no estuvo la diferencia, pues ganaron por una diferencia de 50 votos (136 contra 86). De manera que si se eliminaran los votos de los sindicatos públicos la diferencia sería de 104 a 81. Nada cambiaría. Pero hay que recalcar que los sindicatos públicos tienen derecho a votar.

¿Cuáles fueron los sindicatos que votaron por los sindicalistas perdedores?

El Sindicato de Empleados del Ministerio de Trabajo y Previsión Social (SEMINTRAB); EL Sindicato de Trabajadores de la Alcaldía Municipal de Juayúa (SITAMJ); EL Sindicato de Empleadas y Empleados Municipales de la Alcaldía de San Salvador (SEEMAS); EL Sindicato de Trabajadores Profesionales de la Alcaldía Municipal  de S.S.; y el Frente Sindical de Empleados Municipales de la Alcaldía de San Salvador (F.R.E.S.E.M.A.S).

A mí me resulta raro que después de aceptar que los sindicatos públicos voten, los perdedores aleguen que dichos sindicatos no valen. O sea, que traten de desconocer hasta el voto de los cinco sindicatos que los respaldaron, solo porque la votación total no les favoreció.

César Villalona, Economista e integrante del Consejo del Salario Mínimo. Foto Diario Co Latino

¿Y cuál es el segundo alegato?

La ANEP dice que la nueva representación laboral en el CNSM la integran algunas personas que no trabajan y otras que laboran en el gobierno. Eso es falso. Wilfredo Berríos, dirigente sindical elegido como propietario en el CNSM, pertenece al SITTCOM, un sindicato privado de las comunicaciones; Martha Zaldaña, también propietaria en el CNSM, pertenece a un sindicato de cuenta propia; Armida Franco, suplente en el CNSM, pertenece al STISSS, un sindicato del ISSS; y Ovidio Ayala, también suplente, es de un sindicato de una alcaldía. Y todos trabajan.

Lo que debería averiguar la ANEP, si no lo sabe, es dónde trabajan los “sindicalistas” que perdieron, pues uno de ellos dijo durante los debates en el CNSM que él tenía una credencial de miembro del Consejo pero no representaba al sector laboral de país.

¿Cuál es el tercer alegato?

Que los nuevos sindicalistas en el CNSM pertenecen al FMLN. Si así fuera  no hay delito, pues cada persona tiene derecho a pertenecer al partido que desee. Un sindicalista puede ser de ARENA, del FMLN o de cualquier otro partido. O puede no pertenecer a ninguno. Los representantes de la ANEP en el CNSM son de ARENA y eso no los inhabilita para pertenecer al ente tripartito. Los anteriores representantes del sector laboral eran aliados de la ANEP, o sea, de ARENA, y nadie cuestionó su legalidad en el CNSM.

O sea, para la ANEP es un delito pertenecer al FMLN

Parece que sí. Al ritmo que va, la ANEP terminará acusando al Presidente de la República de ser militante del FMLN. Si los sindicalistas electos fueran de ARENA o aliados de la ANEP, el señor Luis Cardenal, Presidente de la ANEP, hubiera celebrado su elección. Lo cierto es que la nueva representación laboral en el CNSM la integran sindicalistas con amplia trayectoria de lucha en favor de la población trabajadora. Eso es lo que no le gusta a la ANEP, pues perdió el control del CNSM.

¿Cuál es el cuarto alegato?

Que es ilegal el ajuste salarial acordado sin la presencia de la ANEP. Eso no deberían decirlo, pues ha sido la propia ANEP quien se retiró de las reuniones. Nadie cuestiona la elección de los cuatro representantes de la ANEP en el CNSM. Si ellos no llegan a las reuniones es su decisión. Pero eso no implica que la tripartita deje de trabajar.

El artículo 17 del capítulo IV del “Reglamento de funcionamiento interno”  del CNSM establece que “Cinco miembros (as) propietarios del Consejo formarán quórum para su funcionamiento”. Y como por el gobierno hay tres propietario y por el sector laboral hay dos, los cinco forman el quórum.

Con respecto a las decisiones del CNSM, el mismo artículo 17 dice lo siguiente: “Los acuerdos del Consejo referente a la elaboración y proposición de proyectos de decreto en que se fijen, modifiquen o interpreten salarios mínimos, requerirán el voto conforme de cuatro miembros propietarios presentes por lo menos”. Y como votaron cinco, esos acuerdos valen.

Es importante señalar que ese reglamento de funcionamiento interno (no el de elección, que es de 1964) fue aprobado en 2009 por quienes integraban el CNSM.

Entre quienes firmaron el reglamento figura Hena Cardenal, representante de la ANEP en el CNSM y hermana de Luis Cardenal.

Tengo entendido, César, que no es la primera vez que se toman decisiones sin una de las partes

Correcto.

La ANEP debería recordar que el último aumento a los salarios mínimos, el que se acordó en 2013 para ser aplicado en tres años (4% anual), lo aprobaron los dos propietarios de la ANEP y sus dos aliados del sector laboral. Los tres representantes del gobierno no votaron por ese acuerdo y nadie ha cuestionado su validez. O sea, el ajuste se aprobó con cuatro de los siete votos en el Consejo.

Esta vez el ajuste se aprobó con el voto de cinco de los siete integrantes del Consejo. Pero como a la ANEP no le agrada el ajuste, quiere desconocer el voto mayoritario de la representación laboral y gubernamental.

¿Y cuál es el quinto alegato de la ANEP?

Que el instructivo interno de elección (no los reglamentos) se modificó sin consultar a la tripartita. Los sindicalistas derrotados fueron más lejos en sus opiniones, pues dijeron que  el instructivo lo debe aprobar la Asamblea Legislativa. Eso no tiene sentido. Un instructivo es un mecanismo que utiliza cada institución para resolver asuntos operativos. Es facultad de la institución, en este caso el Ministerio de Trabajo, de hacerlo y aprobarlo.

El instructivo es el que siempre se ha utilizado y se ajusta al reglamento de elección. Lo único que se le agregó fue la obligatoriedad de que sea el secretario o la secretaria general del sindicato quien retire la boleta y emita el voto. Se les dieron tres semanas para que hicieran eso y resultó que muchos sindicatos vendidos a la patronal no votaron porque parece que en realidad no existen. Esos sindicatos son fantasmas con un papel legal.

El instructivo estuvo en la web del Ministerio de Hacienda semanas antes de la votación y se les entregó a los representantes del sector laboral y empresarial en el CNSM. Incluso, en la convocatoria pública para la votación, que se publicó tres veces en los periódicos, se dice que son los secretarios generales quienes deben retirar las papeletas y votar.

César, ¿al cuestionar la elección del sector sindical, la ANEP viola algunos convenios de la OIT?

Sí. La ANEP está violando los convenios 87 y 98 de la OIT sobre libertad y autonomía sindical. Por eso los sindicatos ganadores le pondrán una demanda en la OIT.

Entonces, ¿la ANEP no acepta las reglas de la democracia cuando no le convienen?

Correcto. Los sindicalistas vinculados a la ANEP fueron derrotados con los procedimientos legales que siempre se han utilizado y ahora la ANEP no quiere aceptarlo. Para los directivos de la ANEP, si los sindicalistas en el CNSM están al servicio de los patronos, su elección fue legal; y si lo sindicalistas electos defienden a la población trabajadora, entonces, su elección no vale. Dicho de otro modo: hay derecho a ser pro empresarial pero no hay derecho a ser pro sector laboral. Ese falso teorema se lo inventaron los directivos de la ANEP.

Tengo entendido que en el CNSM nunca se había realizado un debate abierto y transparente

Sí. Por primera vez la tripartita aceptó que cualquier organización sindical, campesina, empresarial, académica o de cualquier tipo hiciera propuestas de ajustes al salario mínimo. Se recibieron 12 propuestas. Luego se aceptó que esas organizaciones o instituciones llegaran a exponer sus propuestas. Eso fue novedoso en el proceso para decidir los ajustes salariales.

Algunas ONG y sindicatos también demandaron que las audiencias del CNSM fueran públicas, con la presencia de los medios de comunicación. La ANEP y sus aliados en el Consejo se opusieron pero el gobierno se mantuvo firme e invitó a los medios de comunicación a hacerse presentes en las deliberaciones del Consejo, pues la Ley de Acceso a la Información Pública lo permite.

Luego que  los representantes de la ANEP y sus aliados del sector laboral aprobaron el nefasto aumento de 4.5% y 5% por tres años, muchas organizaciones demandaron audiencias en el CNSM para exponer sus puntos de vistas. Un total de 27 organizaciones, entre sindicatos, cooperativas, grupos empresariales, instituciones académicas (como la UCA, la UES y el Colegio de Economistas), ONG y otras organizaciones sociales tuvieron audiencias.

La ANEP y sus aliados quisieron impedir las audiencias pero el gobierno no se lo permitió, pues sería un retroceso a la participación de la sociedad en un tema tan importante y en un momento en que casi todo el mundo rechazaba la propuesta de la ANEP.

¿Qué nos puede decir sobre la supuesta pérdida de empleos que vendrá por el ajuste salarial?

Que eso no va a ocurrir. El 99% de las micros y pequeñas empresas son informales, o sea, no están sujetas al pago de salarios mínimos. Si los pagan es porque pueden hacerlo.

En el caso de las empresas medianas y grandes, es obvio que no pueden quebrar. Puede ser que algunas empresas de la ANEP hagan simulacros de cierre para tratar de engañar a la gente, pero técnicamente no hay razones para despedir a nadie, pues los salarios son un componente pequeño del costo de producción de una empresa, de alrededor del 20%. Y no se subirán todos los salarios, sino los mínimos. Eso lo demostramos en la propuesta del gobierno, que tomó una muestra de más de 14,000 empresas para medir el costo salarial. El gobierno también tiene datos de costos de producción por cada rubro del agro y sabe que el ajuste salarial no aumentará los costos más de un 5% o 6%.

Aprovecho para decir que hace unos días un periódico de derecha publicó un artículo donde se decía que el salario mínimo de 200 dólares en el corte del café supera el precio del quintal, que anda por 80 dólares. Cualquiera que lea ese dato de manera ligera se puede confundir, pues aparentemente el salario será mayor que el valor de la producción. Incluso sería mayor el salario mínimo actual en el café, que es de 129 dólares, aunque sabemos que a la mayoría de la gente le pagan 140 dólares.

Sin embargo, la notica es falsa, porque esa persona a la que le pagarán 200 dólares por 22 días laborales no produce un quintal de café sino entre 9 y 10 quintales de café. Y me refiero al café oro. O sea, produce café por un valor que oscila entre 720 y 800 dólares y recibe un salario de 200. Además, no es cierto que el precio del quintal sea 80, sino 100 dólares. De manera que la producción real es de 900 a 1,000 dólares, de los cuales el salario representa entre el 20 y 22%. El resto es el excedente, con el que el cafetalero cubre los demás costos y saca su ganancia. Si el cafetalero posee muchas manzanas y emplea a mucha, su ganancia puede ser millonaria.

El costo unitario de un quintal de café, está en 65 dólares, de los cuales el salario anda por los 15 dólares. Con el aumento del salario mínimo, el costo salarial subirá a 21 dólares y el costo total a 71. De manera que vendiendo a 80 el quintal, el dueño de la finca obtiene una ganancia de casi 13%. Y si vende a 10 la ganancia es de 41%.

En el cultivo de caña, donde se trabaja 28 días al mes, es posible pagar 8 dólares por día, o sea, 224 dólares, como aprobó el CNSM. Para el próximo año cosecha de caña aumentará 14%. Además, el gobierno les abrió el mercado chino y de Corea del Sur a los exportadores de azúcar. Esa gestión no la hizo la ANEP, sino el Ministerio de Economía. Es justo, entonces, que los salarios suban en un porcentaje justo, porque de lo contrario solo crecerá la ganancia empresarial y se concentrarán más el ingreso y la riqueza.

– César, tengo entendido que los salarios mínimos seguirán por debajo de los de Costa Rica, Honduras y Guatemala.

Serán menores en comercio y servicios, en las industrias y en el agro. En las maquilas, el salario mínimo en El Salvador se equiparará al de Honduras, pero en ese país se pagan 14 meses, pues se paga un aguinaldo en diciembre y se otorga un bono en julio.

La mano de obra salvadoreña es la segunda más productiva de la región, después de Costa Rica. El Salvador tiene la menor inflación de todos los países de Centroamérica, la menor tasa de interés sobre los préstamos, la mejor infraestructura vial y el menor costo de energía, después de Guatemala.

Un estudio de la OIT del año 2015, titulado “Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015. Salarios y desigualdad de ingresos”, señala que “…las investigaciones indican bien que el aumento del salario mínimo y el nivel de empleo no se contrarrestan, bien que dicho aumento tiene un efecto muy limitado sobre el empleo”.

Los datos de nuestro país demuestran lo que dice la OIT. Entre junio de 2008 y junio de 2009 se perdieron 27,649 empleos formales, no por aumento salariales, sino por la caída de la inversión y del PIB, que descendió a -3.1%.  Esa fue la realidad que dejó ARENA. Desde entonces crecieron el salario nominal (20%) y el PIB (2%) y se han creado más de 130,000 empleos formales.

– El aumento salarial también estimulará el consumo, las ventas y las ganancias de las empresas.

Correcto. Sobre todo venderán más las empresas pequeñas y micros, a las cuales les compra la mayoría de la gente de bajos salarios. Las pequeñas empresas, incluso, podrían venderles más al Estado, pues la ley establece un techo de venta equivalente a 160 salarios mínimos; como el salario subirá, el valor de las ventas también será mayor.

¿Y que nos puede decir sobre la supuesta espiral inflacionaria que se desatará tras el aumento salarial?

No habrá tal espiral porque la economía salvadoreña tiene equilibrio monetario y una masa circulante que casi no crece debido a la dolarización y la pérdida de política monetaria. No hay ni habrá exceso de demanda ni un encarecimiento importante de los costos, que son las dos causas de la inflación en las empresas que no son monopólicas.

En el país podría subir la inflación si se encarecen costos como los de energía, combustibles y otras materias primas importadas, pero no por el ajuste salarial. Y de todas maneras la inflación sería baja.

Puede ser que algunas empresas intenten subir precios, pero el marco legal y el propio mercado se lo impedirán.  La economía salvadoreña no tiene condiciones para un desequilibrio de precios.

La inflación de 2012-2015 fue de 0.8% y la de 2016 era de -0.7% hasta noviembre.

En 2014, la ANEP, los medios de derecha y algunos analistas de derecha dijeron que todo se pondría caro por el impuesto a las transacciones bancarias. Ese año la inflación fue de 0.5% y en 2015 fue de 1%. Los “tanques de pensamiento” ya no lo recuerdan.

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