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miércoles , 13 diciembre 2017
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Inseguridad de los hacinamientos

*Francisco Javier Bautista Lara

Hay múltiples hacinamientos que generan diversas inseguridades y que pueden provocar violencia, son, en sí mismo, muchas veces, un acto o condición violenta. Hacinar es amontonar cosas, animales o personas. Es aglomerar en exceso a seres humanos en un restringido espacio para que vivan, permanezcan o se transporten. Enumero tres categorías que son factores de riesgo para la violencia, y reproducen inseguridades objetivas y subjetivas.

Hacinamiento urbano. Las casas que habitan las personas, cuando yacen amontonadas, concentran alta densidad poblacional, los habitantes están obligados a competir por acceder a los servicios básicos –peor cuando son escasos-. El asunto se agrava cuando la expansión es improvisada, no hay planificación de las necesidades. Cuando las “viviendas” proliferan sin regulación, comiéndose calles y áreas verdes, absorbiendo los parques y andenes… Aumentan los riesgos ante desastres naturales y epidemias, los desechos se acumulan y aumenta la insalubridad, además, el conflicto comunitario, según la manera de abordarlo, puede transformarse en violencia social y delictiva. Necesidad e insatisfacción, pobreza y exclusión, desorden y suciedad. Se estima, que una vivienda social debe medir no menos de 35 m² para una familia de tres personas (en Nicaragua 40 m²), se requiere el mínimo de 10 m² por persona. La OMS estima que cada persona necesita, en donde habita, al menos 9 m² de área verde.

El diseño de las ciudades, los espacios públicos, las áreas verdes y la disposición de las viviendas con los servicios que requieren sus pobladores, es un factor que, sumado a otros, puede desencadenar violencia, son considerados causas mecánicas, factores ecológicos o ambientales que la provocan. ¿Pensamos en este riesgo cuando se diseñan? ¿O cuando, ante circunstancias inesperadas (desastres, movilización social, expansión comercial, etc.), o improvisadas, dejamos que se expandan los asentamientos humanos sin control? Así se acumulan para el futuro diversos riesgos.

Hacinamiento del transporte. Veamos dos connotaciones. El primero, cuando las calles y carreteras no se habilitan con la rapidez que crece el parque automotor. Consecuencia: ¡colapsan! Se congestiona el tráfico; primero en horas picos, y después siempre, en algunas rutas. Los automotores proliferan e inmovilizan, aumenta el estrés social, la contaminación y el ruido, y en consecuencia, el riesgo de violencia. Más accidentes, más lesionados, más muertos. Hay otro tipo: el de los pasajeros que viajan en transporte colectivo.  Buses y microbuses que llevan mayor cantidad de pasajeros de los autorizados. Ejercen violencia contra el que sube y ha pagado lo mismo, no recibe asiento, viaja de pie: ¡en el espacio para veinte, van treinta! Hay impunidad. Los usuarios guardan silencio ante la necesidad, los transportistas ejercen violencia cuando los hacinan.

Hacinamiento en lugares públicos. Todo local tiene una capacidad determinada, por la cantidad de asientos y/o área que dispone. El propietario y los usuarios, deben saberlo. En una discoteca, restaurante, bar, centro recreativo, auditorio, salón, prisión, hospital, escuela, etc., no deberían permanecer o entrar más personas de las que, por seguridad, caben. ¿Quién lo toma en cuenta? ¿Cuál es la entidad reguladora que lo define, el negocio particular y entidad pública que lo asume? En celebraciones, torneos deportivos, u otros, cuando multitudes asisten a eventos, no se suele pensar en ello. El hacinamiento en el transporte colectivo no ocurre porque no se sepa, es que no se controla, ni exige ni asume, pero en este caso, parece falta más: lo obviamos. Se habla poco de la aglomeración de personas en lugares de diversión como un hecho violatorio y de riesgo, sólo cuando ocurre una tragedia (incendio, derrumbe, pleito, daños humanos y materiales). Es frecuente referirse a las condiciones en las cárceles, según la Cruz Roja Internacional, un privado de libertad debe disponer al menos de 6 m² en su celda, el principal disparador de la violencia penitenciaria de América Latina es el hacinamiento carcelario.

Hay condiciones externas que propician la violencia social y delictiva. Hay factores que influyen en la percepción de inseguridad y el riesgo a la violencia, uno de ellos es el hacinamiento en su diversidad de formas.

*www.franciscobautista.com

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