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sábado , 25 noviembre 2017
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Hola

Guido Castro Duarte

Guido Castro Duarte

Lo que parecería ser un saludo en el nuevo año es el título de la nueva revista del Grupo Empresarial costarricense Cerca, recipe dirigido por el argentino Marcelo Burman.
Hola pretende emular a la famosa revista española que periódicamente lanza al aire los chambres de la realeza europea, sovaldi sale así como de los millonarios, empresarios y “señoras de la sociedad española”, las modas, las fiestas, las bodas y tantas otras noticias chatarras que solo pueden interesar a sus protagonistas y a los igualados que viven comiendo de las migajas que caen de la mesa de estas antiguas oligarquías, con la esperanza que algún día saldrán en la esquina de alguna de esas publicaciones. Esta revista, tan exaltada por El Diario de Hoy, al igual que sus editoriales, pretenden dividir a la sociedad salvadoreña entre los que salen en “Hola” y los que ni sueñan con comprarla, los que sobreviven en el día a día, los eternamente desconocidos, los pobres más pobres del mundo. Esta división social es el germen de muchos de los males que padecemos en El Salvador, esta marginación social nos llevó a la guerra, es la que formó los ejércitos de pobres que llenan nuestras campiñas y nuestras barrancas, la que levantó en armas a Anastasio Aquino y a otros a lo largo de la historia. Ese desprecio, que se manifiesta contra la sirvienta, contra el empleado, contra el jornalero y contra los desheredados que pululan en nuestras calles, van acumulando odios que algún día estallarán por algún lado, y este tipo de publicaciones solo exacerban los odios sociales que inevitablemente generan violencia.
Personas que se creen superiores a las demás hacen sueñan con parecer en sus portadas, o por lo menos, en sus páginas interiores, lo que asegura una buena parte de las ventas cuando estas “reinas” y “princesas” venidas a menos, las adquieran y las repartan a manos llenas para llenar su vanidad o egolatría.
La pobreza, el desempleo, la violencia, la ignorancia, la exclusión social y la marginación social, son el producto de este desprecio contra los pobres. Los protagonistas de la revista “Hola” son lo que basan su seguridad en el manejo que realizan del sistema, del status quo, las leyes, las instituciones del Estado, la Sala de lo Constitucional, creen que manipulan la justicia  y que pueden evadirla o manejarla a su antojo, hasta para meter en la cárcel a quien les estorba.
Este nuevo pasquín de “modas”,  es una expresión gráfica de la aporofobia o fobia por los pobres, el cual es, como hemos visto, un fenómeno muy extendido entre los usuarios de “Hola” y los que sueñan con aparecer en ella. A estos pareciera que los pobres les incomodan. “Yo no soy beneficencia pública” es una frase muy utilizada por los fanáticos de “Hola” para explicar su falta de solidaridad con los pobres, como los trabajadores o los mendigos.
Pareciera que la aporofobia es una reacción justificante a la responsabilidad de haber desarrollado o propiciado la miseria en una sociedad. Nace también de la soberbia, que como pecado capital, nos lleva a creer que somos superiores a otros seres humanos por el simple hecho de tener un apellido o haber sido mecidos en una cuna diferente.
A veces unos metros marcan una gran diferencia social, por ejemplo un muro que separe una colonia residencial de una zona marginal en la Colonia Escalón. De un lado sale la niña que vende las tortillas y del otro una niña hacia el club social. La aporofobia nos lleva a cerrar los vidrios del carro cuando un anciano o un niño andrajoso nos pide una moneda “en el nombre de Dios”, o también cuando viajando en el transporte público un joven tatuado nos cuenta que es miembro de un “ministerio” que trabaja por la re socialización de drogadictos o mareros y nos ofrece un lapicero o un dulce por una “cora”. La mara “Hola” también anda a pie. Una revista que resalte la división social se convierte en una publicación insultante hacia los salvadoreños que día a día ganan honradamente el pan de cada día y riegan con su sudor el suelo de una Patria que pareciera no les pertenece a ellos.

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