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viernes , 24 noviembre 2017
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Hablando de quelonios en el Ágora Cuscatleca:

Carlos Girón S.

¿Quién ha oído hablar de los quelonios?, disparó como pregunta, Filadelfo, el vendedor de billetes de lotería a los concurrentes que a temprana hora habían llegado al Ágora Cuscatleca a esperar “chamba”.

–Julián, el fontanero, dijo que no, que nunca había oído esa palabra y que si la podía explicar.

— Cordelia, la señora que trabaja en el mercado, apoyó pidiendo la explicación, pues le sonaba una palabra rara.

–“Es bueno culturizarse un poco, leyendo libros o enciclopedias para tener conocimiento nuevo de lo mucho que en el mundo y en la vida hay que aprender, le dijo Filadelfo.

–“Lo que pasa es que a veces uno no alcanza para mercar libros y menos enciclopedias, y por eso a veces uno se queda en la ignorancia, respondió Cordelia

–“Ni tanto así, replicó el billetero, pues el que quiere aprender algo y salir de la ignorancia completa debe hacer un esfuerzo para adquirir siquiera un libro.

–Rodolfo, el taxista de la cuneta le dio la razón a Filadelfo, agregando que cuando la gente quiere comprarse un celular, por ejemplo, trampea el pisto de cualquier modo y lo compra para presumir.

–Y muchos se van a los celulares que dicen son de “última generación”, los i´phone, tablets, y más chunches de esos, agregó Tomás, el fontanero.

–“Bueno, en vez de que se enreden más en palabreríos, mejor les digo qué quiere decir, o cómo se define la palabra quelonio. Aquí va: “Orden de los reptiles que tienen cuatro extremidades cortas, mandíbulas córneas, sin dientes y con el cuerpo protegido por un caparazón duro, que cubre la espalda y el pecho, con aberturas para sacar la cabeza, las patas y la cola”.

–Oigan bien, “protegidos por un caparazón duro que cubre la espalda y el pecho”… se apresuró a decir el billetero, agregando que eso le traía a la mente a los funcionarios,  particularmente los de oposición al actual Gobierno democrático, pluralista y de servicio al país, que se empecinan en cometer sus barbaridades, como las de boicotearle todas las iniciativas y propuestas para obtener recursos destinados a atender las necesidades de la población más necesitada, atentando así contra los intereses del pueblo, desoyendo todo reclamo y hasta la condena por sus abusos, como los que cometen los endiosados de la trágicamente célebre Sala de…  que ya todos conocemos y que se resisten a renunciar ante el repudio de los diferentes sectores sociales, manifestados a través de los medios de comunicación honestos y veraces”, se asomó a decir el joven de aspecto universitario que suele cruzarse por esta Ágora popular.

–Bueno, ¿pero a qué vienen los quelonios con los funcionarios de gobierno, pues?, inquirió el taxista asomado a la venta de su auto.

–Sencilla la comparación. Con su caparazón dura, a las tortugas, los lagartos y cocodrilos, las boas constrictor, los camaleones, nada les cala, todo les resbala…

–Tomás sumó en las comparaciones también a jueces, fiscales, magistrados, ministros, alcaldes, diputados, y muchos más que cometen desafueros, violaciones y hasta delitos de diversas clases, a quienes no les molesta en lo mínimo, les rebotan, les escurren por las escamas y caparazones óseas, los tetuntazos, las imprecaciones, acusaciones y señalamientos que les lancen; a todos ellos eso les vale…   ya saben ustedes lo que sigue, arguyó el universitario. Julia, la pupusera fue más allá y dijo que son quelonios también los ladrones del Fisco que nada se inmutan por las deudas millonarias que tienen con el Estado y que son una de las causas principales de la que llaman “crisis fiscal”, y a quienes deberían reclamar y exigirles el pago de deudas los FODES, las alcaldías, los sindicalistas, los escalafoneros de este y otros colores, como también los directores de hospitales con sus pacientes, por falta de suficientes médicos, equipos y medicamentos y demás…. –“Y no dejen atrás o fuera del tintero a pasados y recientes funcionarios acusados de millonarias malversaciones y desvíos de fondos públicos, algunos y algunas de ellos ocupando al momento importantes puestos en Organos del Estado, quienes hacen la cara dura, o, como las tortugas, meten la cabeza en su caparazón.

..En fin, señores, que funcionarios y ex funcionarios quelonios los vemos por todos lados, riéndose de las expresiones de la voluntad soberana, que reclama honestidad, limpieza, integridad, en el cumplimiento de sus funciones y obligaciones de quienes no se avergüenzan de llamarse y sentirse representantes de nosotros –el pueblo salvadoreño –finalizó diciendo Filadelfo, el que abrió el debate sobre los quelonios y la semejanza de muchos que no se justifican con tantas de sus acciones como siendo “servidores del pueblo”…

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