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miércoles , 13 diciembre 2017
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FMLN: 37 años junto al pueblo

Licda. Norma Guevara de Ramirios
@guevara_tuiter

El 1 de septiembre pasado se cumplieron 25 años de la fundación del FMLN como partido político, un proceso de inserción a la vida política legal que sería inexplicable sin la constitución de una fuerza político militar que surgió el 10 de octubre de 1980, hace 37 años. La génesis de nuestro FMLN está en los anhelos de justicia social y democracia de lo más avanzado y noble de nuestro pueblo y sigue siendo eso lo que explica su existencia, su lucha, sus logros y su batalla por nuevas victorias.

Primero las organizaciones populares, su articulación solidaria y su conciencia política fue la que dio impulso a las organizaciones revolucionarias que fundaran a nuestro FMLN: el Partido Comunista de El Salvador, PCS, Las Fuerzas Populares de Liberación, FPL; el Partido de la Revolución Salvadoreña, PRS–ERP, la Resistencia Nacional, RN, y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos PRTC. Su lucha fue acompañada por las organizaciones políticas y sociales no armadas, y la confluencia de esos torrentes radicó en la identificación de una realidad en la que era imposible hacer valer los derechos de las personas frente a un régimen político de dictadura militar impuesto y al servicio exclusivo de la oligarquía salvadoreña.

Si bien en los años 60 y 70 se luchó electoralmente, quedó demostrado que el sistema político estaba hecho para su auto reproducción y no para la competencia democrática, en la que la soberanía popular definiera sobre sus gobernantes y estos respondieran a sus intereses; esto explica porque el FMLN gozara de tanto apoyo popular y porque tanta gente estuviera dispuesta a sacrificar hasta su vida para abrir al país un nuevo momento en el cual el poder del pueblo pueda expresarse y hacerse valer.

Pertenecer al FMLN o colaborar con sus organizaciones, sus militantes clandestinos y sus combatientes guerrilleros requirió una disposición, convicciones y confianza en la unidad, la organización y la lucha; por eso la historia del FMLN une a generaciones, a organizaciones, a sectores y ante todo, a propósitos comunes, e impuso como ética la coherencia entre lo que se piensa y se dice, con lo que se hace.

El FMLN ganó el respeto de otras organizaciones fuera del territorio nacional, la solidaridad en su máxima expresión, con la incorporación de decenas de internacionalistas a sus filas, que corrieron la misma suerte que las y los salvadoreños; ganó el reconocimiento de gobiernos, junto a su aliado principal, el Frente Democrático Revolucionario, FDR.

El pueblo y su FMLN ganamos la paz y el establecimiento de una nueva institucionalidad que permite hoy las libertades de que gozamos. Este camino recorrido no estuvo ni está desprovisto del enfrentamiento con adversarios abiertos o encubiertos; ni está libre de resabios del viejo régimen, como la mentalidad autoritaria e intimidatoria, y estructuras y costumbres que rechazan los cambios. Huellas de ese viejo régimen que encontramos en las leyes, en la administración de justicia y el sistema electoral.

El cambio, la transformación ha sido característico en los últimos 25 años en la vida del FMLN, ha sido parte de su afán, y muchas de aquellas aspiraciones se han logrado, pero queda mucho por hacer en el seno de la cultura y de la organización del pueblo para que su presencia en las instancias de gobierno alcance a incidir en la construcción de un país más próspero, solidario, justo, democrático, equitativo y humano. Ahora como antes, el FMLN se nutre del pueblo, de ciudadanas y ciudadanos que se identifican con los valores, los principios y objetivos que persigue nuestro partido, con su programa; con sus estatutos y comparte día con día la vida familiar y laboral con las labores propias de un partido revolucionario empeñado en la transformación estructural.

Al cumplir 37 años de su fundación, 25 de su constitución como partido, una vida de lucha popular deja huella imborrable que las campañas de sus adversarios jamás podrán palidecer. Y en su existencia de hoy, la militancia de ahora es la que asume el desafío de preservar y aumentar las conquistas del pueblo: la libertad de expresión, de culto, de organización, de movilización, de participación política, a un sufragio libre, cuyas conquistas costaron sacrificio de miles de vidas.

Logros como la redistribución de tributos a los 262 municipios, la reforma de salud, educación, la propiedad, el derecho a la información son logros más recientes que tienen impacto en la vida de nuestra nación. Schafik Hándal, uno de los forjadores de esta fuerza política, en el momento de un revés en marzo 2004, trazó el camino de siempre, al decirnos: LA LUCHA CONTINÚA. A él y a todos los forjadores de nuestro FMLN, les rendiremos tributo siguiendo sus ideales, su ejemplo de incansables luchadores, haciendo avanzar al país, conquistando nuevas victorias políticas y electorales.

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