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viernes , 15 diciembre 2017
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Fabricaron sonrisas para las madres  del Hogar de ancianos San Vicente de Paúl
Una joven de Fábrica de Sonrisas comparte con una madre del Hogar de ancianos San Vicente de Paúl, en la Celebración del Día de la Madre. Foto Diario CoLatino/ Leyla Ayala.

Fabricaron sonrisas para las madres del Hogar de ancianos San Vicente de Paúl

Leyla Ayala
Lorena Rodríguez
@DiarioCoLatino

Entre los pasillos de un hogar, sale donde pareciera respirarse el pesar de los años, yace una luz de esperanza para todas aquellas personas que esperan una visita que les llene de gozo. Con incertidumbre, ansiedad, baile, música, globos, dinámicas, comida y piñatas, se conmemoró el día de las madres en el Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl, en Antiguo Cuscatlán.

La celebración tenía como objetivo rendir homenaje a todas las mujeres que son o fueron madres en algún punto de su vida y, que hoy en día, residen en el ancianato. No obstante, también formaron parte del festejo los caballeros del hogar, quienes llenos de ilusión prestaron su tarde para conmemorar a sus compañeras en su día especial.

El evento, según aclaró la presidenta de la Asociación Señoras de la Caridad San Vicente de Paúl, Ana Teresa Guerrero, se llevó a cabo gracias al payaso Chocoyito y sus colaboradores de Fábrica de Sonrisas. Esos personajes unieron sus alegrías para llevar una tarde de diversión y regalos a hombres y mujeres de la tercera edad.

La atmósfera de aquel festejo estuvo repleta de risas y gratitud. Desde el inicio, una de las agasajadas se mostró muy complacida por las atenciones brindadas por los jóvenes. “Siento mucho agradecimiento del gran interés que ustedes se toman en nosotros y eso es muy lindo. Nosotros lo agradecemos”, exclamó Paulina Hernández.

Pesan sobre Paulina Hernández ocho décadas, sin embargo, en su interior yace un corazón joven y anhelante por los inviernos venideros. En sus años mozos, fue recepcionista de un despacho de abogados, hasta que contrajo matrimonio.

Se convirtió en madre de dos hijos y hace ya cuatro años que forma parte de este hogar. Decidió mudarse al asilo tras un incidente que la dejó inmóvil por un rato. Hoy en día, afirma sentirse plena donde está.

“Este es un lugar acogedor. Yo ando por todos lados. Es amplio, corredores grandes y bonitos, hay jardines, hay hospital, hay enfermeras, hay iglesia. Qué más queremos. Tenemos todo aquí. Yo voy a la capilla todos los días hacer mis oraciones. Esa es mi vida aquí”, explicó, entre risas, Hernández.

Con ojos llenos de brillo y una voz colmada de júbilo, contó que tuvo su primer hijo a los 25 años. No obstante, ser madre para ella no fue fácil, sufrió de muchas complicaciones en su primer embarazo, hecho que culminó en un aborto terapéutico. A raíz de esta experiencia, describe a sus hijos como seres maravillosos y el obsequio más hermoso que tiene.

Entre palabras que connotan nostalgia, contó que su esposo, quien falleció hace ya 25 años, inculcó a sus hijos el conmemorarla en su cumpleaños y en el día de la madre. Aunque ellos se encuentren en la soledad del Norte, siempre la recuerdan y la honran en la distancia. Pese a que sobre hombros llevan consigo los relatos de una vida, la promesa por las sorpresas próximas mantienen a estos jóvenes de espíritu con el alma optimista, especialmente, en el día de las madres.

“Es un día tan feliz para nosotras, y aunque mis hijos están lejos, tengo la suerte que en la mañana me llaman”, concluyó Hernández.

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