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domingo , 17 diciembre 2017
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Esperanzas y clamores electorales

German Rosa, s.j.

¿ Qué esperan nuestros pueblos centroamericanos de la política? Esta es la pregunta que tratamos de responder en este artículo de opinión. En las últimas décadas Centroamérica ha tenido gobiernos de diferente tipo: militares, de facto, de derechas, etc. Después de prologadas crisis políticas y de procesos revolucionarios, algunos países han ampliado el espectro político electoral en Centroamérica. Incluso hemos tenido gobiernos liderados por los partidos políticos de izquierda. La pacificación en Centroamérica y la ampliación de las propuestas políticas han significado avances importantes para la participación democrática. Sin embargo, los problemas de fondo persisten. Estos problemas se convierten en verdaderos clamores que son expresión de las esperanzas de los pueblos centroamericanos. Se necesita de la imaginación política para construir soluciones democráticas de manera original que respondan a las esperanzas de nuestros pueblos. ¿Qué esperan nuestros pueblos? Destacamos cuatro cosas importantes que no pueden estar ausentes en los procesos electorales de la región centroamericana. Estos clamores son insoslayables y que requieren un auténtico liderazgo político para ser asumidos y resueltos con un horizonte bien definido a mediano y largo plazo. Trataremos brevemente cada uno de ellos.

1º) El clamor de una Centroamérica sin pobreza, exclusión o marginalidad

Podemos observar que en Centroamérica hay problemas de carácter estructural como son: la pobreza, la exclusión y la marginalidad en que viven grandes sectores sociales, el deterioro del sistema agrícola, la inseguridad alimentaria, una alta tasa de desempleo y subempleo de una gran parte de la población económicamente activa que se incorpora al mercado laboral a través del sector informal urbano y la contratación con bajos salarios. Esto se complica por la tendencia observable del comportamiento demográfico regional. Tal como lo han estudiado los analistas del Programa del Estado de la Nación, la tasa de crecimiento demográfico ha llevado a un incremento de la población sin precedente en la historia de Centroamérica. En los países centroamericanos vivimos un proceso de transición demográfica caracterizado por un acelerado crecimiento de la población en edad productiva, de tal modo que, en las próximas décadas, la proporción de esas personas con respecto a la población inactiva o dependiente será la más alta en la historia de la región. Aprovechar las oportunidades que brinda esta coyuntura trae consigo grandes retos. Para los países más rezagados en la transición (Guatemala, Honduras y Nicaragua) las tareas más apremiantes son ampliar la cobertura y la calidad de los servicios de educación, salud y saneamiento, así como mejorar la disponibilidad y acceso a los alimentos (Cfr. Programa Estado de la Nación – Región, Cuarto Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible 2010, Editado por el Programa Estado de la Nación, Pavas – Costa Rica, Octubre 2011, p. 78).

La pobreza va a disminuir si se aplican políticas decisivas que afronten esta situación. Durante el siglo XXI, del año 2000 al 2013, la población centroamericana que vivía en condiciones de pobreza moderada, disminuyó de 54% a 49%. Y la población que vivía en condición de pobreza extrema se redujo de 29% a 26%. Pero dado el crecimiento demográfico en la región, en el 2013 cerca de 22 millones de personas no tuvieron los recursos económicos para lograr un nivel de vida o bienestar mínimo, es decir, 2 millones de personas más que en el año 2000 (Cfr. Programa Estado de la Nación, Quinto Informe, Pavas – San José, Costa Rica, Agosto 2015).

2º) La esperanza de una región donde sea posible la civilización del trabajo que crea oportunidades para los jóvenes y que rompa el ciclo infernal de la violencia

En términos cuantitativos la población en edad de trabajar en el intervalo de edad comprendida entre los 15 a 64 años aumentó un 4% en la última década. Este grupo representa actualmente el 59% de la población total del Istmo y la proyección demográfica para el año 2020 se espera que llegue a ser el 62% (Cfr. Ibídem., p. 79). Tal como lo ha expresado en su planteamiento Ignacio Ellacuría, la civilización del trabajo es una exigencia fundamental para salir del abismo de la pobreza, la marginación y la exclusión social (Cfr. http://www.diariocolatino.com/la-civilizacion-de-la-pobreza-de-ignacio-ellacuria-un-desafio-actual-ante-la-globalizacion-neoliberal-y-excluyente/).

Otros factores determinantes son de carácter coyuntural en Centroamérica, pero que se van consolidando con el tiempo, como son: la organización de las pandillas y el crimen organizado, redes y cadenas que van tejiendo alianzas globalizadas, tal como lo expresa el analista Luis Armando González: “Las pandillas juveniles o ‘maras’ constituyen en la expresión más llamativa una problemática de violencia que va más allá de ellas, pues involucra, además de la delincuencia común, al crimen organizado que ha extendido sus actividades –que van desde el narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando de vehículos hasta los secuestros, el tráfico de personas y la trata de blancas– por toda la región, México y Sur América. De hecho, esta violencia –especialmente, la asociada al crimen organizado– plantea un serio desafío a la gobernabilidad de los países del área, al grado de que sus desbordes crecientes han puesto en jaque no solo la capacidad de los Estados para contenerlos –y para responder a las demandas de seguridad que plantean los ciudadanos y ciudadanas–, sino también su legitimidad como garante de la ley y el orden” (Luis Armando González, “Crisis financiera mundial: su impacto social y político en Centroamérica”, en Revista Realidad, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, Enero-Marzo, N° 123, San Salvador, 2010, p. 39).

Todo esto dista de la gran propuesta de construir una patria grande centroamericana desde la perspectiva de la civilización del trabajo. Las políticas de los gobiernos de derecha han aplicado las directrices económicas neoliberales antes de la llegada de gobiernos inclinados hacia la izquierda. La visión que predominaba era la siguiente: lo importante es el crecimiento económico del cual se derivará el bienestar social y la democracia. Los años pasaron, hubo crecimiento pero no hubo bienestar social ni tampoco avances sustanciales en la democratización, especialmente en el fortalecimiento de las instituciones que la deben sostener. Al contrario, la pobreza, la violencia y la erosión institucional se convirtieron en la contracara del crecimiento económico (Cfr. Ibídem, p. 8). La crisis financiera global en la primera década del presente siglo, vino a profundizar la pobreza, la exclusión, ha consolidado las redes y cadenas de la violencia de pandillas y del crimen organizado, en un contexto de precarias políticas sociales.

La realidad de pobreza, de exclusión y de marginación han impulsado flujos migratorios constantes hacia Estados Unidos. Con el agravante que en Centroamérica existen los índices más altos de homicidio en el mundo y violencia, fenómeno que continúa impulsando la migración. Un creciente número de niños no acompañados y familias procedentes de Centro América han llegado a la frontera entre Estados Unidos y México desde el 2011; la gran mayoría proviene del Triángulo Norte. Solo en el año fiscal 2016, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) interceptó cerca de 46.900 niños no acompañados y más de 70.400 unidades familiares de El Salvador, Guatemala y Honduras en la frontera entre Estados Unidos y México.

En 2015, aproximadamente 3,4 millones de centroamericanos residían en los Estados Unidos, representando el 8 por ciento de los 43,3 millones de inmigrantes en el país. Ochenta y cinco por ciento de los centroamericanos en Estados Unidos eran del Triángulo Norte, formado por El Salvador, Guatemala y Honduras. La civilización del trabajo sigue siendo una de las condiciones fundamentales para resolver problemas sociales que se han generado en cascada, unos problemas han creado otros en la región centroamericana (Cfr. https://www.migrationpolicy.org/article/inmigrantes-centroamericanos-en-los-estados-unidos).

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