TeleSUR/PL
Más de 800 campesinos incrementaron el bloqueo de vías en el departamento de Caazapá (oriente del país), en demanda del subsidio ante daños ocasionados por la sequía, que acuerdo con los campesinos es retenido por el Gobierno.
Los manifestantes interrumpieron la ruta VIII y denunciaron la existencia de manejos políticos con la entrega del subsidio y reclamaron el suministro de víveres, prometido y no cumplido, mientras hay una gran cantidad de ellos ya en mal estado almacenados en la ciudad.
Uno de los dirigentes de los grupos organizadores, Elizardo Romero, aseguró que “somos 18 mil productores que necesitamos esa ayuda por la sequía que nos afectó. Acá no hay nada, no hay productos por la sequía”.
En esa misma línea se expresó el líder de la organización de campesinos Santa Lucía del departamento Alto Paraná, Federico Ayala, quien aseguró que el encadenamiento de tres compañeros campesinos frente a la sede del Congreso es el comienzo de medidas más duras para que el Gobierno del presidente Federico Franco nos dé tierras para vivir dignamente”.
Ayala agregó que “el anterior Gobierno de Fernando Lugo, quien fue destituido por un juicio político en junio, hizo un estudio en la enorme propiedad de soya de Favero en la localidad Ñacunday y encontró un excedente de 15 mil hectáreas”.
Los campesinos iniciaron sus movilizaciones el martes debido a la falta de respuesta a los reclamos por las autoridades.
Aseguraron que la distribución del subsidio se realiza de acuerdo con intereses políticos y denunciaron la injerencia de dirigentes de los partidos tradicionales quienes se postulan a cargos para las elecciones generales de abril del 2013.
La agencia cubana Prensa Latina, informa que Campesinos del distrito de Ñacunday, del departamento Alto Paraná, amanecieron este jueves encadenados a las vallas situadas frente al Congreso de Paraguay, en protesta contra el Gobierno y los legisladores por negarse a atender sus demandas de tierra.
Los labriegos pertenecen a la denominada Comisión Santa Lucía y casi 80 de ellos acamparon hace 24 días en la Plaza de Armas, junto al Parlamento, pidiendo la expropiación de las tierras que, según señalan, mantiene ilegalmente en su poder el empresario Tranquilo Favero.
Durante las últimas semanas, acompañados de sus mujeres y niños, permanecen en el lugar, viviendo en condiciones difíciles en varias carpas e incluso con varios de ellos en huelga de hambre, pero no lograron la atención de las autoridades gubernamentales o congresionales.
El dirigente de estos grupos, Federico Ayala, informó que, desde hace cuatro días, perdieron el acceso a sanitarios cercanos y se alimentan apenas con lo obtenido por la caridad pública.
En realidad, los protestantes forman parte de varios miles de carperos, como se llama popularmente a los campesinos sin tierra que llevan años viviendo en carpas, situados en las cercanías del latifundio de Favero, en Ñacunday, reclamando sin éxito la expropiación estatal de esos terrenos.
Favero, de acuerdo con lo señalado por abogados que defienden a los campesinos, mantiene muchos miles de hectáreas de tierra en su poder, con la complicidad de jueces y fiscales e incluso se negó a vender una parte de ellas al Estado para ubicar a los labriegos.
En varias ocasiones se registró la entrada a sus terrenos de grupos de sin tierras para intentar forzar una solución, pero inmediatamente la fiscalía y la policía llevaron a cabo su desalojo.



