Texto Zoraya Urbina
Fotografía Rodrigo Sura
Redacción Diario Co Latino
El esfuerzo de una mañana de trabajo en el manglar de Ciracantique, Concepción Batres, Usulután, comprobó que la población usa como basurero los afluentes de agua que desembocan allí.
Este manglar es parte del complejo de la Bahía de Jiquilisco, que comprende seis municipios: Jucuarán, Concepción Batres, San Dionisio, Usulután, Jiquilisco y Puerto El Triunfo.
La zona es consideraba una reserva de biosfera, por lo que está protegida de la tala y explotación indiscriminada de la biodiversidad, allí desemboca el Rio Grande de San Miguel, la segunda cuenca más importante del país, que para muchos no pasa de ser un basurero.
Botellas de vidrio o plásticas, tapones, bolsas, juguetes, fueron algunos de los objetos con que se llenaron varias decenas de sacos, en una actividad organizada por Oikos, como parte de la Campaña Mesoamericana de Justicia Climática.
“Con esta actividad, queremos sensibilizar a la población para reducir la contaminación por desechos sólidos; queremos contribuir a limpiar el ambiente en el manglar, donde hay una rica biodiversidad”, explicó Guillermo Rivera, de Oikos.
En la campaña participaron jóvenes y adultos de varias comunidades de las zonas altas de la Cuenca El Tránsito, es decir, de Piedra Azul, Santa Clara, El Chirrión, La Piedrona, todas de San Rafael Oriente; así como de Ciracantique, y del casco urbano de Concepción Batres, Usulután, indicó.
“Queremos que la gente piense antes de tirar cosas al río, porque donde viene a parar todo es al manglar, que contaminamos”, dice Rivera.
José Pedro Cruz, presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal (ADESCO) y miembro de una cooperativa, de Ciracantique, indica que la comunidad vive de la pesca y de la agricultura.
“Como esta actividad hemos realizado bastantes, nosotros trabajamos en un proyecto de Medio Ambiente, es un cuido permanente que hacemos de toda el área natural, aquí está prohibida la pesca con pólvora, la tala de madera y cuidamos eso”, asegura.
“El problema es que el Rio Grande de San Miguel aquí desemboca y trae toda esa basura, trabajamos con Oikos en estas campañas y esto es bueno, porque sólo nosotros como comunidades no lo pudiéramos hacer”, dice.
Asegura que a diario encuentran grandes cantidades de basura, las redes de pesca se les llena con los desechos y los peces, a veces, se envenenan porque la gente tira depósitos con veneno, gaseosa o sustancias dañinas, estos, a veces, se rompen y contaminan el área.
Adela García Chávez, del Cantón Piedra Azul y coordinadora de un grupo de mujeres de la zona, asegura que es importante que su comunidad y todas las de la parte alta, tomen conciencia de no tirar la basura al afluente.
“Andamos en la zona baja, con mis cuatro hijos, todos apoyando porque sabemos que este es un bienestar para todos”, expresa.
La jornada de limpieza no es la primera que se emprende en la zona, manifiesta Rivera. Asimismo, Oikos organizará una visita de las comunidades de la zona baja a las de la parte alta, para que conozcan las realidades de cada lugar.



