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El Salvador, Lunes 15 de Septiembre de 2014
Última actualización : 30/10:51 h.

Viernes, 31 de Mayo de 2013 / 07:47 h

Una Sala de lo Constitucional, o sala confesionaria

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Como ya es de todas y todos conocido, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema desestimó el miércoles pasado, la petición de Beatriz C., para que se le permitiera interrumpir el embarazo, por padecer lupus e insuficiencia renal, con el agravante que el feto es anencefálico, es decir que no tiene cerebro.
La petición la hizo Beatriz, por medio de un recurso de amparo, hace más de 45 días, cuando tenía 20 semanas de embarazo, y los médico habrían hecho un aborto terapéutico.
El caso de Beatriz generó tremendas discusiones internamente, de grupos pararreligiosos y paramorales, que en todo momento han desestimado la ciencia, y por ende la salud de una joven madre.
En un comunicado la Sala sostiene que “consideró que –con base en la prueba recibida en la audiencia realizada el día 15 de mayo– los funcionarios demandados le brindaron a la señora B.C. la asistencia médica adecuada, pues lograron estabilizar su condición de salud suministrándole un tratamiento para controlar la exacerbación lúpica que presentaba. En la sentencia se concluye que en el momento específico de la
presentación de la demanda y durante el presente proceso, dichas autoridades no han incurrido en la omisión que se les atribuye y, por tanto, no existe la vulneración de derechos a la salud y vida alegada”.
Es de recordar que el día 15, la Sala impidió que el doctor Aníbal Eusebio Faúndas, ginecólogo y obstetra, Jefe del Programa de Salud de la Mujer del Servicio Nacional de Chile y consultor internacional, actuara como perito en el caso, para sustentar los dictámenes médicos que sostienen evidencias de la continuidad del embarazo de la joven.
Por el contrario, la Sala llamó a un grupo de profesionales, que anticipadamente habían dado sus opiniones en contra de la petición de Beatriz, más que desde el punto de vista médico, lo hicieron desde la óptica religiosa. Esos mismo médicos desfilaron en los canales de televisión, con el mismo discurso de una agrupación laica del opus dei autodenominada “Si a la vida”.
Mientras, internacionalmente, organizaciones como las Naciones Unidas y Amnistía Internacional, se pronunciaron a favor de la petición de la joven.
Beatriz acudió a la Sala de lo Constitucional, porque, aunque su vida esté en trance de muerte, un médico no puede hacerle un aborto terapéutico, porque en El Salvador, un país de doble moral, pena con cárcel a quien realice y participe en un aborto. Por supuesto, que la ley le cae solo a las mujeres pobres, porque, de todos es conocido que cuando las de dinero se practican un aborto van a Panamá o Miami, Estados Unidos.
Pues, bien, la Sala de la Constitucional resolvió más en favor de evitar críticas de organismos pararreligiosos, y cerró los oídos a la ciencia. Con esta resolución, la máxima entidad de justicia pareció más una sala confecional que Constitucional.



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