Ricardo Olmos
Economista
rholmos@hotmail.com
El transporte masivo de pasajeros en América latina, conocido como BRT, constituye una de las experiencias más exitosas en materia de movilidad motorizada en beneficio de los sectores mayoritarios de la población. Aunque ya existían en otros continentes vías segregadas para autobuses, fue en Latinoamérica donde se popularizó y perfeccionó el sistema. El caso más emblemático es el de la ciudad de Curitiba, Brasil, donde se ensayó la primera propuesta de BRT en América Latina, en el año de 1974, denominado Red Integrada de Transporte (RIT), con 65 Kms. de vías exclusivas. Este sistema viene a convertirse en el ícono de la llamada primera generación de BRT. Igualmente, en Brasil se desarrollaron otros ensayos de BRT que pertenecen a la primera generación entre los que se encuentran: Goiânia (1976) con 35 Kms.; Porto Alegre (1977) con 27 kms.; Sao Paulo (1979) con 142 Kms.; Recife (1982) con 16 Kms.; y Campinas (1985) con sólo 5 kms.
Tras casi 20 años se unen a las ciudades brasileñas, los nuevos BRT: el Trole de Quito (1995) con 36 kms.; el Transmilenio de Bogotá (2000) con 35 Kms. de vías segregadas; el Optibús León, primer BRT de México (2003); Corredor Insurgentes en Ciudad de México (2005) con 20,2 kms; y Santiago de Chile (2007). Estos sistemas pueden entenderse como pertenecientes a una nueva generación. Esta generación es en esencia el mismo principio que inspiró el desarrollo del BRT en Curitiba, contando con algunas modificaciones que han aumentado su efectividad. A esta nueva generación de BRT se suman los sistemas inaugurados en los últimos dos años que se encuentran en Colombia, Guatemala, Panamá, Perú y Ecuador.
Pero, ¿A qué se le denomina BRT? Los BRT son sistemas de autobuses de alta capacidad de movilidad de pasajeros y velocidad que circulan, en gran parte de su recorrido, por vías exclusivas y que generan un fuerte impacto positivo pues logra movilizar con menos unidades altos niveles de pasajeros en menor tiempo.
También este tipo de medio de transporte puede ser definido como el sistema de transporte masivo compuesto de autobuses, con operación regulada y controlada, modelos de recaudación centralizado, que opera de manera exclusiva en una vialidad con carriles reservados para el transporte público, total o parcialmente confinados con paradas determinadas y con infraestructura para el ascenso y descenso de pasajeros, estaciones ubicadas a lo largo del corredor, con terminales en su origen y destino con una organización para la prestación del servicio.
Los sistemas de transporte masivo son modos de transporte públicos que disponen de alta capacidad (entre 15,000 y 70,000 pasajeros/hora-sentido).
En El Salvador y principalmente en el AMSS se justifica la implantación de los sistemas BRT porque existe la demanda suficiente de transporte público, demanda que generalmente está presente en ciudades grandes y medias, ya que por ejemplo, la frecuencia del servicio de BRT debe ser entre 8 a 10 minutos.
Los sistemas BRT se presentan como una oportunidad para darle un carácter de identidad a la ciudad con base en la presencia de un sistema de transporte público de calidad.
¿Cuáles son las ventajas del Sistema de transporte llamado BRT? ¿Es posible implementar un sistema como el observado en otros países? Las ventajas de este tipo de sistemas pueden agruparse en tres grandes aspectos: operacionales, ambientales y económicos.
En referencia al tema operacional, los BRT han permitido transportar un mayor número de pasajeros en hora pico por kilómetros de vías en comparación con los autobuses; en este sentido destaca el caso de Transmilenio, que ha llegado a movilizar hasta 45,000 pasajeros en hora pico, con una longitud de 84 Kms. de rutas troncales.
Asimismo, en términos operacionales, los BRT aumentan la fluidez de los desplazamientos, incluso en comparación a los tiempos de viaje en vehículo particular, incentivando a la población al uso de transporte público.
Otra ventaja de los BRT es la flexibilidad que brindan los sistemas de buses, tanto para el desarrollo o crecimiento futuro de la red como para la operación. En el primer caso, es posible adaptar de forma relativamente fácil el sistema de transporte público ante cambios demográficos, variaciones en los patrones de desarrollo de la ciudad o nuevas directrices de planificación urbana. De manera similar, los sistemas de buses presentan mayor flexibilidad operacional, ajustando su capacidad y calidad del servicio a las cambiantes demandas de pasajeros.
En materia ambiental son diversos los beneficios asociados a este tipo de sistemas de transporte público, reduciendo los efectos negativos de la movilidad sobre el medio ambiente. En este sentido, el uso de buses en vías segregadas permite disminuir el consumo de energía, haciendo un uso de 3 a 5 veces más eficiente que el de un automóvil particular por persona/Km.
Asimismo, efectos asociados a la implantación de BRT en las ciudades, así como el descongestionamiento del tránsito, mayor uso del sistema de transporte público y disminución del uso de vehículos particulares, inciden en la reducción de índices de contaminación, tanto en la emisión de gases y partículas como en la generación de ruido.
Los sistemas BRT contribuyen al mejoramiento de calidad de vida de la población de menores recursos, quienes generalmente se asientan en la periferia de la ciudad y dependen del transporte público para acceder a sus fuentes de empleo, educación y servicios, llegando a pagar hasta 30% de sus ingresos en transporte e invirtiendo grandes lapsos de tiempo en traslados. De esta forma, la implantación de un transporte público eficiente y de calidad, como lo constituyen los BRT, es un medio para lograr la equidad e igualdad social.
Otro beneficio resultante de la implantación de sistemas BRT, y en general de los sistemas de transporte masivo, ha sido la disminución de accidentabilidad. Existe una relación directa entre el número de personas muertas en accidentes de tránsito en áreas urbanas y el número de desplazamientos en vehículos particulares; las ciudades donde la mayoría de los trayectos se realizan en auto particular son a su vez las más peligrosas. En términos generales, el transporte público es de 10 a 20 veces más seguro que el transporte privado por viajero por kilómetro.
En relación al tema económico, el costo de infraestructura de un sistema de transporte público es un factor clave en la toma de decisiones. El desarrollo de los sistemas BRT es relativamente económico en comparación a los sistemas Metro; la inversión para un kilómetro de Metro es equivalente al costo de 100 Kms. de BRT.



