Miembros del Frente Sindical Salvadoreño se concentran frente a la Casa Sindical, que amaneció custodiada hoy por la policía. Foto Diario Co Latino/Rodrigo Sura.
Por Néstor Martínez
Redacción Diario Co Latino
Aduciendo esperar desde anoche una orden judicial, la policía impidió esta mañana la entrada de sindicalistas a la Casa Sindical, sede del Frente Sindical Salvadoreño. La extrañeza de los sindicalistas es que no tienen pendiente ningún litigio legal, ni personal ni como sindicato, mientras que la policía afirmó que esperaba la orden de la fiscalía para entrar al local, sin más justificación.
«Nos están obstaculizando el derecho a estar organizados», dijo Estela Ramírez, miembro de la Mesa de Conducción Nacional del Frente Sindical Salvadoreño.
Agregó que «estas son acciones de impunidad, así como se hacía en el pasado», asegurando que la policía le dijo que si los sindicalistas ingresaban al local no les garantizaba la salida debido a la supuesta orden de allanamiento.
Los dirigentes sindicales aseguraron que ignoran las razones y quien es el autor de la denuncia para la acción de la policía, y que no fueron notificados legalmente, asimismo mostraron extrañeza que se esperara un orden judicial desde anoche.
Mientras tanto, representantes de diversas organizaciones sindicales acudieron para solidarizarse y protestar por la acción policial, cerrando la cuadra frente a la Casa Sindical sobre la 27 Calle Poniente, agitando banderas, pancartas y gritando consignas a favor de la libertad sindical.
Asimismo, se presentaron miembros de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, quienes también mostraron extrañeza por la acción de la policía sin respaldo judicial.
Un sindicalista dijo que posiblemente haya relación con una fiesta infantil realizada el pasado sábado a los hijos de los sindicalistas del mercado La Tiendona, ya que el Alcalde de San Salvador: «Ha de haber creído que nos reuníamos con los vendedores que desalojó del centro de San Salvador».
Agregó que a la misma hora de la fiesta infantil, en el Complejo «Katia Miranda», a pocas cuadras de la Casa Sindical, se guardaban las láminas de los negocios desalojados y mercadería decomisada.
Al cierre de esta edición aún se desconocía las razones para impedir la entrada a la Casa Sindical, de la que la tampoco podía salir el vigilante nocturno.



