Nidia Diaz, diputada del Parlamento Centroamericano, participa en el congreso internacional de Derechos Humanos, realizado en el Auditorium de la Facultad de Derecho de la UES.
Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
El analista Raúl Moreno afirmó que existen factores estructurales determinados por el sistema económico, que impiden la convivencia pacífica y desarrollo de la población salvadoreña.
“La premisa de la que parto, es que para que exista la paz, es condición necesaria garantizar una sociedad con justicia”, agregó.
En el marco del Día de la Defensora y Defensor de Derechos Humanos, cada 26 de octubre, la fundación Herberth Anaya Sanabria celebra una jornada de reflexión sobre distintos tópicos sociales y la prevalencia de los derechos humanos en el país.
Moreno afirmó que el sistema económico salvadoreño se ha caracterizado a lo largo de los años por un patrón de “acumulación neoliberal”, donde inciden el empobrecimiento, exclusión y desigualdad.
“Esto implica la incapacidad de este sistema económico para distribuir equitativamente las riquezas que genera. Si analizamos la composición del Producto Interno Bruto (PIB) por el lado del ingreso, nos damos cuenta que la mayor proporción de la riqueza que se genera en este país, se canaliza en forma de excedente bruto, de ganancia de los empresarios, frente a una partición muy reducida en concepto de remuneración a los trabajadores y trabajadoras”, explicó.
“Hay un enorme caudal del excedente de plusvalía que se genera, pero ese excedente no se reinvierte (en la población), se despilfarra y esto tiene que ver con el consumo suntuario (lujo) y la colocación de estas ganancias en actividades especulativas principalmente financieras”, aclaró.
La población debe analizar que el sistema económico ha mostrado una amplia brecha de desigualdad genérica y social, que termina con la gestación de procesos de exclusión de carácter violento, al negar acceso a derechos sociales, económicos, culturales, recursos naturales y sobre el ser humano.
“Esto es parte de la dinámica del capitalismo pero aún se puede construir otra perspectiva esperanzadora y de alternativas a partir del Sur y otros espacios, frente a la crisis civilizatoria se están planteando nuevas formas de comprender la economía”, aseguró.
Mientras, Nidia Díaz, Diputada del Partido FMLN, abordó el tema de la construcción del Pacto de Paz, entre el gobierno colombiano y las FARC, en próximos meses, y su incidencia en América Latina.
La legisladora hizo un recuento histórico del conflicto armado en Colombia, y los primeros esfuerzos para consolidar un camino hacia la paz permanente en ese país suramericano.
“Por la importancia que tiene geopolíticamente Colombia, ha tomado relevancia, además con la elección del Presidente Hugo Chávez, desde 1998, la soberanía de estos pueblos se hace más evidente en la región, aunque también la presión que ejercen los Estados Unidos”, dijo.
El proceso de paz, pese a que tuvo que enfrentar muchas amenazas de fracaso desde sus inicios, con el expresidente Andrés Pastrana, al faltar el apoyo de países amigos que dejaban un difícil camino en el espacio diplomático, el tema de la paz sobrevivió para ser retomado por otras fuerzas sociales y civiles.
“Recuerdo que las FARC pasaron un momento difícil. En todos los espacios internacionales lo consideraban un grupo proscrito y sufrió aislamiento, lo que demoró el planteamiento de diálogo y negociación, además de la falla de unidad de las organizaciones revolucionarias a su interior”, comentó.
La legisladora destacó que el proceso que mayor fuerza desplegó ha sido “Colombianos por la Paz”, así también la participación “secreta” de otros países para lograr implementar un mecanismo de diálogo, que llevará el tema de la paz, para la población colombiana.
Cuba, Noruega, Venezuela y Chile, son países amigos estratégicos con los que contarán las partes involucradas (gobierno-FARC) en el diálogo, así como otras personalidades de carácter internacional, a fin de fortalecer el proceso, reflexionó Díaz.
“Esto es importante para América Latina, porque abre la esperanza de investigar para aclarar los factores que llevaron a este conflicto a la sociedad colombiana, como la tenencia de la tierra”, sugirió.
Los tópicos de la agenda de paz son entre otros: Procesos Políticos, Participación Social, Desarrollo Agrario, como el acceso a tierras improductivas, definir zonas destinadas a reservas naturales, y la construcción de un tejido social y servicios básicos (agua, electrificación, salud, educación).
“Entre otros temas a discutir se encuentran el Fin del Conflicto Armado de manera integral; Resarcimiento a Víctimas, la Lucha contra la Corrupción, y Garantías a los Derechos Humanos”, acotó.



