Jóvenes del municipio de Jocoaitique, Morazán, participan en el VIII Congreso Internacional de Derechos Humanos Herbert Anaya, en la Universidad de El Salvador.
Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino
Veinticinco años han pasado ya, del secuestro, tortura y asesinato de Herbert Anaya Sanabria, un luchador por la defensa de los derechos humanos, que ofrendó su vida por la justicia social de los salvadoreños.
Al igual que cientos de casos de secuestro, tortura y asesinatos registrados en el país durante el conflicto armado, el asesinato de Herbert Anaya Sanabria, todavía permanece impune.
“El asesinato de Herbert fue practicado por los cuerpos de seguridad de la época de 1987, cuando José Napoleón Duarte era presidente de la República, y había toda una política de represión avalada por ese gobierno pero impulsada por el gobierno de los Estados Unidos”, manifestó Mirna Perla, esposa de Herbert Anaya.
Pese a que han pasado ya 25 años del asesinato de Herbert, su familia mantiene vivo el recuerdo de su lucha contra la injusticia y desigualdad social.
“Es importante continuar con el esfuerzo de denuncia para el reconocimiento de la verdad y exigir el juicio y castigo a los responsables”, agregó Perla Vda. De Anaya, a quien al hablar de su esposo se le quebranta la voz y llora como si fuera el día en el que le arrebataron la vida al padre de sus hijos.
Herbert Anaya Sanabria fue asesinado frente a sus hijos “para callar su voz”, el 26 de octubre de 1987. Su muerte al igual que muchas, aún reclaman justicia, pues según su esposa, tanto los hechores intelectuales como los materiales, se encuentran en libertad.
“Su mensaje de paz y justicia llega hasta esta época en la que necesitamos continuar con nuevas formas creativas de hacer esfuerzos para defender los derechos humanos como lo hacía Herbert y los movimientos sociales en la época de los 80, que desafiando la muerte, la desaparición forzada y tortura, la gente salía a la calle a denunciar las injusticias, exigir el respeto a la vida, libertad de expresión, derecho a la movilización y respeto a las condiciones dignas de la población”, agregó Perla.
Gloria Anaya, hija de Herbert Anaya, con lágrimas en sus ojos, aún dice recordar el día en el que su padre les fue arrebatado. “Es un orgullo ser hija de alguien que dio un gran aporte al proceso de paz del país, pues estamos seguros que parte de su lucha hoy está dando frutos, pues él siempre luchó porque los niños al igual que nosotros tuvieran el pan de cada día y hoy, con la entrega de paquetes escolares y alimentación escolar, vemos que su lucha no fue en vano”, manifestó la hija Herbert.
Medardo González, secretario general del FMLN, dijo que la muerte de Herbert Anaya, es un ejemplo de lucha por la justicia social y derechos de los salvadoreños.
“Él luchó y peleó en un marco con condiciones completamente adversas, pues luchó en tiempos de guerra y dictadura. Herbert Anaya era un revolucionario, político, un luchador popular y social que agarró el eje de los derechos humanos y peleó junto a la gente por la defensa de sus derechos”, agregó González.



