Tegucigalpa/AFP
Karla Zelaya, portavoz de un movimiento que lucha por tierras en el noroeste de Honduras, denunció ante la Fiscalía de Derechos Humanos haber sido raptada y torturada el martes por desconocidos, informó la dirigencia de la organización campesina.
Zelaya, estudiante de Periodismo de la Universidad Nacional, acudió a la Fiscalía acompañada por miembros del no gubernamental Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras (COFADEH), precisó un dirigente del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), Vitalino Alvarez.
La comunicadora "estaba esperando un bus en una estación en El Carrizal (norte de la capital) a las seis de la mañana, dos tipos la agarraron, la vendaron y la subieron a un turismo (vehículo) gris para torturarla", relató Alvarez a la AFP.
Añadió que los desconocidos "le anduvieron dando vueltas en el carro por la ciudad, la amenazaban con un cuchillo preguntándole quienes eran los dirigentes del MUCA y dónde nos alojamos cuando vamos a Tegucigalpa".
Alvarez anunció que Zelaya, quien está a punto de concluir su carrera de periodismo en la Universidad Nacional, tendrá que salir del país para ponerse a salvo, afectando sus planes de estudio.
La dirigencia del MUCA responsabilizó del atropello a los terratenientes del Aguán, en particular al empresario Miguel Facussé, contra quien los campesinos han sostenido una larga y sangrienta batalla por las tierras del Aguán, ubicado 600 km al noreste de Tegucigalpa.
Más de 80 personas han muerto en el conflicto que estalló en 2009 cuando miles de campesinos ocuparon vastas extensiones de tierras cultivadas de palma africana, propiedad de los terratenientes, que respondieron contratando guardias privados para protegerlas.
"Negamos categóricamente la participación en cualquier acto de ese tipo; no resolvemos los problemas con violencia; al contrario nos sentimos alegres que estamos logrando una transacción" sobre las tierras del Aguán, afirmó a la AFP Roger Pineda, portavoz de Facussé.
El gobierno hondureño anunció el martes la adquisición de unas 4.000 hectáreas que controlaba Facussé para venderlas en condiciones blandas a 3.500 familias campesinas, a fin de bajar las tensiones por la disputa de tierras en la región El Aguán.



