México/AFP
El Senado de México votó una polémica reforma laboral previamente aprobada por diputados pero la modificó para obligar a los sindicatos a la transparencia y a rendir cuentas, por lo que regresará a la colegisladora, informó el miércoles la cámara alta mexicana.
Tras una larga jornada de discusiones que se prolongó hasta la noche del martes, los senadores mexicanos aprobaron la reforma "en lo general con 100 votos a favor y 28 en contra", detalló un comunicado del Senado de México.
En lo particular, se incluyeron ocho modificaciones que fueron motivo de un cerrado debate, entre ellas la incorporación de "cambios en materia de transparencia, democracia sindical, rendición de cuentas y contratos colectivos de trabajo", añade el documento.
Esta reforma laboral, que fue presentada por el presidente saliente Felipe Calderón, incluía en su primera versión estos puntos pero fueron eliminados en la Cámara de Diputados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con la abstención de un sector de Acción Nacional (gobierno) y la oposición de la izquierda.
En el Senado, las alianzas dieron un giro y el PAN junto con la izquierda, encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), reintrodujeron los apartados de la reforma que tienen que ver con los sindicatos.
La izquierda ha acusado al PRI y al Partido Verde, su aliado, de resistirse a aprobar los apartados relativos a los sindicatos por defender sus intereses políticos, toda vez que el grueso de los sindicatos son afines al PRI y usualmente llaman a sus trabajadores a votar por ese partido.
Esta reforma, que fue enviada con carácter de preferente por Calderón, que deja el gobierno el 1 de diciembre a Enrique Peña Nieto, del PRI, será regresada a la Cámara de Diputados, donde el PRI y el Partido Verde cuentan con mayoría.



