Por Annie Thomas y Pascale Juilliard
París/AFP
El ex corredor de bolsa francés Jerôme Kerviel fue condenado este miércoles por el tribunal de París de apelaciones a cinco años de cárcel, dos de ellos condicionales, y a pagar 4.900 millones de euros de indemnización por daños y perjuicios por provocar en 2008 pérdidas colosales para el banco donde trabajaba, Société Générale.
El tribunal confirmó el veredicto pronunciado en primera instancia.
Denunciando una "injusticia lamentable", David Koubbi, abogado de Kerviel, indicó que su cliente va a estudiar la posibilidad de presentar un recurso ante el tribunal de casación.
Kerviel, de 35 años de edad, partió discretamente del tribunal sin hacer declaraciones tras pronunciarse la sentencia. El tribunal no había emitido orden de encarcelamiento durante la audiencia.
En 2010, en primera instancia, el ex corredor de Bolsa había sido condenado ya a cinco años, dos de ellos condicionales y a pagar al banco la misma suma astronómica, correspondiente a la pérdida que el establecimiento afirma haber sufrido por su culpa.
La Société Générale volvió a reclamar en apelación esa suma, pese a que es evidente que Jérôme Kerviel, de familia modesta y sin empleo, no podrá pagarla jamás. El banco indicó inmediatamente después de anunciarse el veredicto que será "realista" y estudiará la situación de su ex empleado.
El abogado de la defensa había pedido el sobreseimiento, afirmando que el banco sabía lo que hacía su corredor.
Jérôme Kerviel es acusado de haber realizado, sin la autorización de sus superiores en el banco, operaciones especulativas de sumas colosales en mercados riesgosos, y de haber evitado los controles de la empresa con operaciones ficticias, documentos falsos y mentiras.
Era procesado por los cargos de abuso de confianza, falsificación de documentos e introducción fraudulenta de datos en el sistema informático del banco.
Su caso hizo que la Société Générale despidiera a varios ejecutivos y el banco debió pagar una multa de cuatro millones de euros por las carencias de sus sistemas de control.
Pero Jérôme Kerviel fue el único acusado por el caso, que hizo temblar al mundo de las finanzas y estuvo a punto de hundir al banco.
Kerviel se declaró inocente, admitiendo que sobrepasó los límites y perdió el sentido de la realidad, pero describiéndose como un hámster en su rueda y afirmando que su único objetivo era hacer ganar dinero al banco.
Alegó que sus superiores sabían que sobrepasaba su mandato y efectuaba operaciones especulativas y se dijo víctima de un complot: el banco habría "cubierto" sus posiciones a fin de, llegado el momento, atribuirle la responsabilidad de pérdidas debidas a los créditos hipotecarios basura (subprimes) norteamericanos que desencadenaron la crisis financiera mundial de 2008.
De hecho, el 24 de enero de ese año, cuando la Société Générale reveló el "fraude" de 4.900 millones de euros acusando a Jérôme Kerviel, anunció asimismo 2.000 millones de pérdidas debidas a las subprimes.
Pero la investigación no descubrió ningún complot y la teoría fue calificada de absurda por el ex presidente del banco, Daniel Bouton.
Algunos testigos, entre ellos un empleado de una filial de la Société Générale, apoyaron ante el tribunal esa tesis, pero no la demostraron.
Paralelamente a este juicio, el abogado de Kerviel presentó dos demandas contra la Société Générale por estafa y falsificación, acusando al banco de no haber dicho al tribunal que había recuperado, gracias a un mecanismo fiscal, 1.700 de los 4.900 millones perdidos.
El banco respondió presentando a su vez una demanda por denuncia calumniosa.
Estas demandas son objeto de investigaciones todavía en curso.



