Ana Jara, Ministra de la Mujer del Perú.
Zoraya Urbina
Redacción Diario Co Latino
La posición de la Primera Dama de la República y Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, de compartir el modelo de Ciudad Mujer en la región latinoamericana, muestra su compromiso social con la problemática de género, afirmó la Ministra de la Mujer, de Perú, Ana Jara, en una entrevista con Diario Co Latino.
“Agradecemos la visión que tiene la Primera Dama, de transmitir la experiencia exitosa de Ciudad Mujer a toda la región, ustedes pueden muy bien brillar con esto, pero lo que ella está buscando es que sea un modelo que sea reprisado en todos los países, sobre todo, de habla hispana, y eso nos parece un buen gesto político y un buen gesto social”, recalcó.
La funcionaria participa en la Reunión Internacional sobre el modelo Ciudad Mujer, organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), asimismo, ayer firmó un Convenio de Cooperación Interinstitucional con Pignato, en su calidad de Secretaria de Inclusión Social y Presidenta del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Este acuerdo permitirá conocer sobre Ciudad Mujer e intercambiar experiencias, entre ambas naciones en el tema de derechos de las féminas.
La ministra Jara explicó que las autoridades del BID presentaron al Gobierno del Presidente Ollanta Humala, el proyecto de Ciudad Mujer como un modelo que puede replicarse en Perú, porque se enfoca en el tema de Derechos e inclusión de las mujeres, por lo que el mandatario instruyó a Jara para que conociera de primera mano la iniciativa.
“Una de las principales metas que me trazó el Presidente es establecer un centro de atención integral de apoyo a las mujeres víctimas de violencia de género, esto sobre la base de una experiencia exitosa que tiene Perú, llamados Centros de Emergencia Mujer (CEM); él nos pide tomar como referente Ciudad Mujer”, dice.
Desde hace diez años, en el país suramericano funcionan los Centros, que tienen presencia en casi todo el país, con 173 establecimientos. En estos se atienden a víctimas de violencia con asesoría jurídica, soporte psicológico; asistencia social y médica. En los centros se atienden a mujeres, niños y niñas y a personas de la Tercera Edad.
El trabajo está articulado con los gobiernos subnacionales, esto es, los regionales y los municipales. “Lo que nos falta integrar, que ustedes ya tienen, es la atención en salud sexual y reproductiva y el empoderamiento económico, que me parece una gran idea”, agrega la funcionaria peruana.
Para incorporar estos servicios en los CEM, el BID aprobó un préstamo no reembolsable de más de $ 800 mil, “para integrar más servicios en los Centros de Emergencia Mujer, tomando como modelo Ciudad Mujer, de El Salvador”.
Con este financiamiento se trabajará en tres CEM: uno en Villa El Salvador, lugar que reporta un alto índice en feminicidios y en violencia contra las mujeres; los otros dos, que se orientarán a la atención rural, en Madre de Dios, en la selva peruana y donde se cometen delitos de trata de personas, y en la región alto andina.
Estos funcionarán antes que termine 2012, dice. “Estos tres programas pilotos, con todos los servicios integrados, se llamará Villa Mujer y después esperamos integrar todos los servicios en todos los CEM ”, asevera.
Jara explica que en su país, la población es de 30 millones. El Ejecutivo procura que se incluya al sector femenino y se le empodere; recientemente, presentaron al Congreso una propuesta de ley de alternancia de género en las listas de candidatos para un cargo público.
Pese a que la ley indica que debe existir un 30 % de participación de mujeres en cargos públicos, no siempre se cumple, pues las féminas son relegadas a los últimos lugares en los listados para participar en cargos de elección popular, ilustra.
En el Ejecutivo, sin embargo, se cumple con la cuota que la ley manda, pues de 18 ministerios, 6 son presididos por peruanas: el de Salud, de Inclusión Social, de Educación, de Producción, el de la Mujer, que regenta Jara, y el de Justicia.
Aunque reconoce que aun hay un largo trecho que recorrer, subraya que el camino en la construcción de la igualdad y la inclusión de la mujer, en América Latina, tiene avances que lo hacen irreversible. “Es un proceso que va en aumento en la medida que la mujer está logrando su empoderamiento, no sólo el económico, sino el político, la mujer ya sabe que tiene derechos y los ejercita”, recalca Jara.