Conmemoran aniversario de muerte del sacerdote jesuita Dean brackley.
Redacción Diario Co Latino
El amor y el agradecimiento colmaron la capilla “Jesucristo Liberador”, de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), durante la misa en conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del sacerdote jesuita Dean Brackley.
Su muerte, el 16 de octubre de 2011, coronó más de dos décadas de servicio pastoral al lado de los pobres en El Salvador. «Tiene para nosotros un gran significado recordar a un hombre que fue muy bueno y que entregó su vida para hacer de El Salvador un mejor país», dijo el padre Andreu Oliva, rector de la UCA.
Brackley, de origen estadounidense, comenzó su obra como párroco en zonas rurales y marginales del país, en el municipio de Jayaque y la comunidad Las Palmas. También se desempeñó como escritor y catedrático del Departamento de Teología.
Motivado por el legado de los jesuitas asesinados en 1989, al interior de la universidad, fundó en 1994 el Programa de Becas “Mártires de la UCA”, ayudando a jóvenes de escasos recursos para que continuaran sus estudios desde una aptitud de servicio a sus comunidades.
Se esforzó para que las personas «fueran más capaces de luchar en su propio país contra la injusticia, contra el imperio y por un mundo globalmente solidario», aseguró Oliva, y afirmó que el principal legado de Brackley es «su llamado a la solidaridad».
Actualmente, 62 jóvenes estudian bajo el programa de becas y hasta la fecha se han atendido a 180. Durante el 2011, de acuerdo al segundo boletín informativo semestral del programa, se recibieron 113 donaciones que sumaron más de 54 mil dólares.
Si bien hubo un incremento con respecto a años anteriores, el presupuesto aún es insuficiente para cubrir las necesidades del programa. La meta de este año es recaudar 90 mil 200 dólares y se pretende apoyar en un futuro cercano a 100 jóvenes anualmente.
Brackley falleció tras padecer, durante varios meses, un cáncer terminal de páncreas e hígado. Su cuerpo fue trasladado a la cripta que posee la Compañía de Jesús en el Cementerio General de Santa Tecla, en cumplimiento a su deseo de ser enterrado junto a sus hermanos más humildes y anónimos.
«No murió crucificado, pero vivió hasta el final participando activamente en las cruces de este mundo», escribió en 2011 el padre Jon Sobrino, en su carta a Ignacio Ellacuría, titulada: El “siempre” del pueblo crucificado. “Qué hacer con los buenos”. Dean Brackley.
Tras la misa celebrada, decenas de personas provenientes de todo el país emprendieron una peregrinación hacia el cementerio municipal de Santa Tecla para visitar su tumba y más tarde se desarrolló el foro “Dean Brackley: testigo de solidaridad”, en el Auditorio “Segundo Montes, S.J.” de la UCA.



