Padre Edgardo Reyes, oficia la misa dominical en la cripta de Catedral Metropolitana.
Bianca Segura
Redacción Diario Co Latino
“El desprendimiento material es fundamental para ganar el Reino de los Cielos”, aseguró el padre Edgardo Reyes durante la misa celebrada en la Cripta de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. »No debemos aferrarnos a las riquezas. Jesús pone el ejemplo del joven rico que se entristece cuando le pide que se despoje de sus bienes y que lo siga. Jesús dice que es difícil que los ricos entre al Reino de los Cielos», afirmó el párroco. El padre dijo que una persona que se renueva en Cristo puede utilizar sus riquezas para ayudar a los demás.
Pero, no solamente los ricos están destinados a despojarse de sus bienes. «Las personas que tienen un don debe compartirlo con los demás y estamos destinados a hacerlo en nuestra vida diaria», agregó.
Monseñor Óscar Arnulfo Romero dijo, en la homilía del 14 de octubre de 1979, que el desprendimiento humano hacia lo material y compartir los bienes con los demás hace que el ser humano sea libre y sensible ante los problemas de su contexto social, económico y político. Romero reitera en su homilía que la riqueza «no debe ser fuente de egoísmo, de orgullo entre los hombres, sino que estén orientados por vías de justicia, de equidad al bien común y, por lo mismo, abundantemente distri-buidos». Por lo tanto, se debe compartir los bienes materiales para garantizar el bienestar de todos los seres humanos.
No obstante, Monseñor manifestó que la injusticia social era el origen de los males en El Salvador y que se debe a que los ricos no quieren compartir con los demás, por miedo a despojarse de sus bienes. El jerarca católico recalcó, en esa homilía, que la felicidad no puede llegar al ser humano, mientras exista ese tipo de egoísmos. «No basta con que cumplas los mandamientos, es necesario el espíritu de pobreza y desprendimiento de lo material», indicó.
Por lo tanto, el padre Reyes invitó a los feligreses a que practiquen la opción preferencial por los pobres, ya que de esa forma se fomentará la justicia social en El Salvador. Durante la homilía, el padre afirmó que los gobernantes deben practicar el don de la prudencia porque les permitirá tomar mejores decisiones de país. «La prudencia debe ser fomentada en los gobernantes para que piensen en las decisiones que beneficien a los demás y no solamente para salir de un problema con mayor facilidad», recomendó. En la liturgia, se recordó el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, una propuesta que permitió una transformación de la iglesia católica en una institución al servicio de la justicia social y el bien común de las personas más pobres.



