Tokio/AFP
Los países ricos deben equilibrar su doctrina de austeridad con políticas fiscales para favorecer el crecimiento económico y salir así de la crisis actual, dijo este sábado en Tokio el Comité Financiero y Monetario del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"La política fiscal debería ser calibrada adecuadamente, de una forma que favorezca el crecimiento en la medida de lo posible", dijo en un comunicado el poderoso comité, encargado de definir las grandes orientaciones políticas del FMI, que junto al Banco Mundial celebraba esta semana en Tokio su asamblea anual.
El FMI se posiciona de esta forma tras varios días de declaraciones cruzadas entre los países, liderados por Alemania, que abogan por más austeridad para salir de la crisis de la deuda, y los que consideran que hay que aflojar esta doctrina para no asfixiar a las economías europeas.
Abundando en este sentido, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, añadió ante la prensa: "Todos reconocemos que se necesitan ajustes presupuestarios creíbles a medio plazo en todas las economías avanzadas". Eso sí, "el ritmo y el tipo de medidas deben evidentemente calibrarse país por país", matizó.
Lagarde añadió que la política fiscal por sí sola "no es suficiente".
"En estos puntos, hubo un acuerdo total", enfatizó.
El debate sobre el ritmo acordado a los países europeos, sobre todo a los que están en dificultades (Grecia, Portugal, España), avivó la asamblea del Fondo en Tokio.
"Estamos totalmente de acuerdo con el FMI, y en particular con la señora Lagarde sobre el hecho de que una reducción a medio plazo de los niveles de la deuda era totalmente inevitable", subrayó el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble.
"No hay desacuerdo al respecto", insistió.
Reiterando la posición de su gobierno, el ministro afirmó que "podemos hablar del ritmo de la reducción de la deuda, pero no de su principio".
En la misma línea, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, recomendó a algunos países europeos que flexibilicen sus políticas de austeridad si la ralentización económica actual se agrava.
"Ahora que la situación económica mundial parece debilitarse de nuevo, los Estados miembros (de la UE) que dispongan de márgenes de maniobra presupuestarios (...) deberían estar dispuestos a revisar el ritmo de la consolidación" fiscal, dijo el comisario.
"Avances significativos" en la zona euro
Lagarde causó sorpresa el jueves al pedir dos años más para que Grecia pueda cumplir con los objetivos presupuestarios fijados por sus acreedores públicos (UE-BCE-FMI).
Pero subrayó este sábado que "en realidad lo que ha sido presentado en ocasiones como un desacuerdo" entre el FMI y algunos países como Alemania, tiene que ver "sobre todo con la percepción" al respecto.
El Comité Financiero y Monetario, en el que se sientan ministros y gobernadores de bancos centrales, se felicitó por los "avances significativos" observados en la zona euro, como la puesta en marcha del fondo de rescate permanente (MEDE).
Sin embargo destacó que "se necesitan medidas suplementarias".
"Esperamos la aplicación sin demora de una unión bancaria efectiva y de una unión fiscal más fuerte", para solidificar la moneda común, así como "reformas estructurales para apoyar el crecimiento y el empleo a nivel nacional", agregó el comité.
Un deseo sobre el que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, echó un jarro de agua fría al advertir que la supervisión unificada de los bancos de la Eurozona tendrá seguramente que esperar hasta enero de 2014, un año más de lo previsto en el calendario inicial.
Días después de que el Fondo advirtiera que la economía mundial está creciendo a un ritmo inferior a lo previsto, el Comité indicó que sigue habiendo "importantes incertidumbres" y riesgos.
"Las economías avanzadas deberían aplicar reformas estructurales necesarias y planes fiscales creíbles. Las economías emergentes deberían preservar o flexibilizar sus políticas como corresponda para facilitar una respuesta a los golpes adversos y apoyar el crecimiento", explicó el comité en su comunicado.
En un llamado de atención a Estados Unidos, el comunicado dijo que la mayor economía mundial debe resolver el "precipicio fiscal", una combinación de aumentos de impuestos y reducción del gasto público que según los observadores podría destruir la recuperación económica.



