Francisco Díaz Rodríguez, Superintendente de la Competencia, presenta “la semana de la competencia” para promover la agroindustria arrocera y azucarera.
Miguel Vaquerano
Redacción Diario Co Latino
La Superintendencia de Competencia (SC) culminó ayer “la semana de la competencia 2012”, donde reafirmó las actuaciones que ha desarrollado para promoverla en la agroindustria arrocera y azucarera.
En ambos mercados la SC ha identificado barreras a la competencia que dificulta a nuevos mercados “afectando la eficiencia económica y el bienestar de los consumidores”.
Para ello presentó un informe de sus actuaciones en ambos mercados. En el rubro azucarero asegura la entidad logró dos grandes actuaciones: un estudio de competencia realizado en 2008 y un caso de práctica competitiva por la empresa Distribuidora de Azúcar y Derivados (DIZUCAR), sancionado en este año.
La Superintendencia confirmó que la empresa DIZUCAR ejercía acciones para obstaculizar la entrada a nuevos competidores y la expansión de los mercados en el país, lo que llevó a una multa de más de un millón de dólares.
El artículo 37 de la Ley de Competencia reza: “Para imponer sanciones, la Superintendencia de Competencia tendrá en cuenta la gravedad de la infracción, el daño causado, el efecto sobre terceros, la duración de la práctica anticompetitiva, las dimensiones del mercado y la reincidencia”, y, además, en el siguiente artículo dice que la mayor multa será de cinco mil salarios mínimos mensuales en la industria, aplicado a la empresa DIZUCAR.
La entidad estima que de 2007 a 2010, los hogares salvadoreños podrían haber pagado más de $12 millones de sobreprecio.
“Muchos se preguntan a que se debe más presencia de la SC, y algunos lo atribuyen a mi gestión, pero yo digo que es por el equipo técnico y administrativo que se tiene… la SC realizó estas investigaciones de estos dos mercados por muchos años”, destacó el Superintendente Francisco Díaz Rodríguez.
Por su parte, en el rubro arrocero, la SC identificó problemas de competencia ocasionados por barreras a la entrada de nuevos competidores así como “privilegios a ciertos agentes económicos en perjuicio del mercado y del consumidor”.
Esto lo descubrió mediante un estudio sobre condiciones de competencia en 2009 y actualizado este año.
De modo que los consumidores podrían estar pagando más de $ 1.46 millones al año, los precios que se pagan por el arroz, al interior de la economía, son mayores a los que se pagarían si se tuviera un mercado más abierto a las importaciones.
El superintendente aseguró que por medio de los estudios realizados por la entidad lograron identificar barreras para hacer más competitivos ambos mercados, es por ello que recomendaron sustituir convenios por otros instrumentos normativos.
Por ejemplo, para promover la competencia en el mercado del arroz oro, se recomendó reformar las “regulaciones para la administración de contingentes arancelarios para arroz blanco procesado dentro del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y EE.UU.”, con la finalidad de eliminar las barreras a la entrada ahí formuladas.



