Los cultivos comunitarios, son parte del Programa de Agricultura Familiar, impulsado por el CENTA.
Bianca Segura
Redacción Diario Co Latino
La oportunidad de cultivar hortalizas para el autoabastecimiento de sus familias era un sueño imposible para los residentes del caserío Maculis, en el municipio de Cacaopera, Departamento de Morazán.
El alto costo de los insumos agrícolas y la necesidad de un sistema de riego eran los principales obstáculos para los residentes de la zona que solo se dedicaban al cultivo del maíz. María Saénz, una habitante de 40 años, recordó que no sabía cómo cultivar hortalizas.
“Yo agradezco a las personas que colaboraron a impulsar este programa. Yo no sabía cómo cultivar hortalizas, ya que solo me dedicaba a la milpa. Ellos llegaron a la comunidad y nos ayudaron”, afirmó Saénz, mientras enseña las matas de rábano que prosperan en su parcela.
Ella, junto a otros 17 habitantes de la comunidad, son beneficiados con el Programa Conjunto Protegiendo a la infancia: Seguridad Alimentaria y Nutricional de El Salvador (PC ISAN) en alianza con el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) y está integrado en el Programa Agricultura Familiar (PAF).
Los residentes del Maculis ocupan los terrenos que sirven como patios o tierras ociosas dentro de su comunidad para cultivar las hortalizas y crear huertos comunitarios. Cuando las plantas prosperan en el huerto, las familias se reparten la cosecha.
Los objetivos de los huertos comunitarios son darles la oportunidad a las familias que trabajen en cultivos de autoabastecimiento y que puedan proporcionales una mejor alimentación a sus hijos.
“En un huerto, se trabaja entre dos a cuatro familias por parcela. Hasta el momento tenemos a 150 huertos en la zona. Tratamos que una mujer esté trabajando en las parcelas y que tenga hijos menores de cinco años”, explicó Christopher Monge, coordinador de PCISAN, en Morazán.
En cada parcela, las matas de maíz, frijol, ejote, rábano, tomate, prosperan bajo la tierra fértil y el sol. Cada pedazo de tierra, tiene un sistema de riego que ha sido proporcionado por instituciones de cooperación internacional o PCISAN.
María Félix, de 46 años, se siente feliz con el programa. Ella junto con su esposo y otras tres familias han trabajado en una parcela que empieza a dar frutos en su segunda cosecha. El terreno permanece cercado con alambre de púas y los cultivos están sembrados por eras.
Por cada fila de cultivos hay un cartelito que especifica el tipo de hortaliza, el nombre científico y las personas encargadas del cuidado y mantenimiento de esa era.
La familia de María se mantiene pendiente de la parcela, pues está ubicada a un costado de su humilde hogar de bajareque y teja. “Esta es la primera vez que tenemos esta oportunidad. Ahora le damos mejores alimentos a nuestra familia”, afirmó.
Con orgullo, las mujeres de la comunidad enseñan los logros alcanzados en los huertos comunitarios a Alirio Edmundo Mendoza, Director Ejecutivo de CENTA; Carlos Gómez, el Coordinador General de PCISAN, y a otros funcionarios que realizaron una visita de campo.
Pero, los residentes del Maculis no se dedican solo al trabajo en el huerto comunitario. En un lugar estratégico de la comunidad, los pobladores, junto con el personal de CENTA y de PCISAN, han construido una casa malla.
La casa está cercada con malla fina y tiene una longitud de 12 x 40 metros. En su interior, se cultiva chile dulce para la comercialización. “La casa malla tiene una temperatura menor que un invernadero normal. Esa es la principal diferencia”, explicó Monge.
Los habitantes son los encargados del riego y del cuidado de que cada mata de chile no esté infectada por insectos o bacterias que entorpezcan su crecimiento o su producción. Cuando está la cosecha, ellos se encargan de cortarlos y otro grupo de la comunidad se encarga de la comercialización en los mercados. La finalidad es que los pobladores se apropien de esas herramientas y que ellos puedan crear su propia fuente de ingreso de forma comunitaria.
Además de la casa malla en Cacaopera, existen otras dos en los municipios de San Simón y en Guatajiagua, en Morazán.
El PCISAN no se enfoca solo en el tema de agricultura familiar en los tres municipios. Carlos Gómez, Coordinador del programa, afirmó que se trabaja en conjunto con los Ministerios de Salud y de Educación.
“El MINSAL se encarga del tema de nutrición y de la salud de la infancia. También, realiza trabajo de prevención de enfermedades y charlas sobre el saneamiento. Trabajamos con 17 Equipos Comunitarios de Salud Familiar(ECOS). Con el MINED, se trabaja en los huertos escolares. Los alimentos cultivados que sirven para el refrigerio de los alumnos. Nosotros trabajamos con 25 centros educativos”, detalló Gómez
PCISAN es una institución creada en alianza con cuatro instituciones de las Naciones Unidas: la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa para las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
El PCISAN trabaja para reducir el hambre en el país y para fomentar la seguridad alimentaria en el país para mejorar las condiciones de desarrollo de los niños y de sus familias. Desde 2010, la organización impulsó una serie de acciones para ayudar a las comunidades más pobres de Morazán, con la coordinación y vigilancia de la Comisión Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional de El Salvador (CONASAN).
Durante la visita a Morazán, el PCISAN entregó sistema de riegos, insumos y semillas a 50 productores de los municipios de Cacaopera, Guatajiagua, San José La Fuente, Jocoro y San Simón.
Los 50 productores son familias demostradoras. Es decir, agricultores líderes que orientan al resto de agricultores en su comunidad a seguir las recomendaciones técnicas de los expertos del CENTA en la siembra de cultivos.
Alirio Mendoza, Director Ejecutivo del CENTA, aseguró que la institución espera ampliar este programa a otros municipios y otras comunidades más necesitadas. En Morazán, más de 19 mil familias de 24 municipios son beneficiados con el PAF. Hasta el momento, 100 municipios son beneficiados con el PAF a escala nacional.



