Luis Ríos
La prensa deportiva nacional está muy inquieta, dudosa y “quisquillosa”, porque suponen que el técnico mexicano Juan de Dios del Castillo, ha hecho muy poco en estos 13 días de concentración de la selección de fútbol, que enfrentará este viernes 12 de octubre a Costa Rica, por el pase a la hexagonal final clasificatoria para el Mundial de Brasil-2014. ¿Nos queda entonces solo esperar el milagro?
Se quejan de que el trabajo no ha pasado de los jueguitos tácticos menores, los tediosos “ronditos” que no sirven para nada y de los “masconcitos” amistosos contra los juveniles de la sub-17.
¿Pero qué más podía hacer este técnico mexicano, aparte de lo que le sugerimos en Co Latino, el pasado lunes 17 de septiembre? Nada. Recordemos que El Salvador ha venido jugando muy mal y no le ha ganado a nadie importante en los últimos años.
La FESFUT dijo que llamaría a expertos en fútbol, para que dialogarán con Juan de Dios –lo cual era bueno--, pero no se hizo.
Ese lunes 17, le sugerimos al entrenador azteca, que definiera en la primera semana de concentración, un sistema de juego en base a los 11 candidatos más fuertes para entrar de titulares, donde las únicas variantes tácticas fueran las individualidades de algunos jugadores que pudieran “quebrar” el sistema defensivo “tico”.
Estos jugadores estarían plenamente identificados con esa función, como por ejemplo Jaime Alas, Isidro Gutiérrez, “Cheyo” Quintanilla o Cristian Castillo, pero no lo hizo, perdiendo un valioso tiempo de trabajo.
Por ejemplo, los técnicos auxiliares de Costa Rica, dijeron el mismo día que iniciaron su labor, que Ruiz y Oviedo, tendrían libertades –sin descuidar su función de marca-- para “improvisar” dentro del sistema de juego que ya se había adoptado.
El “Cuate”, hasta la fecha, todavía sigue probando gente y sistemas de juego, como que si nuestros jugadores tuvieran de base una buena cultura táctica, como la de países desarrollados, que reúnen a sus planteles 2 días antes de la competencia.
Eso demuestra que el mexicano no conoce para nada el fútbol nacional, por lo que, de pasar a la próxima ronda hexagonal, es urgente y necesario que cuente a su alrededor, con entrenadores nacionales de mucha experiencia.
A estas alturas, con 13 días de entrenamiento, ya se manejara un sistema y un grupo de jugadores definidos en un 95%, faltando únicamente los que están –sin jugar-- en el exterior (Alas). Recuerdo que le sugerí al “Cuate” Castillo en esa publicación, que definiera pronto y se mantuviera firme con el sistema y la alineación, porque no tendría grandes nóminas de donde escoger.
Hoy lunes, por lo menos 10 jugadores ya estarían dominando plenamente una posición y un sistema dentro de la selección –que no es lo mismo que en sus equipos--, lo cual hubiera garantizado que a la hora del juego, leerían a cabalidad el libreto táctico, porque lo que más se va a necesitar este viernes 12, es plena concentración y el dominio territorial de las posiciones.
Por eso le sugerí al “Cuate” que pasara lo que pasara, que confiara en su intuición, que definiera un equipo y un sistema en la primera semana de entrenamiento, sugerencias que obviamente no tuvieron ningún valor, ni para el entrenador mexicano ni para la FESFUT, porque según me dice un directivo de la Asociación de Entrenadores de Fútbol El Salvador (AEFES), “los dirigentes temen que un nacional pueda corregir a un extranjero que gana miles de dólares o que los técnicos salvadoreños exijamos el cupo que nos corresponde dentro del fútbol federado”.
Le dije al mexicano que ya con el cuadro base, debería apostarle a ese grupo “todo lo que tenga y pase lo que pase”, porque la gran debilidad del fútbol nacional es su poca fundamentación táctica. Por ejemplo, nuestro jugador se pierde en esos segundos que se dan en la transición de defensa-ataque y vice-versa, lo cual no se puede corregir en poco tiempo.
Pero yo le vuelvo a insistir al “Cuate”, que de alguna forma eso se puede compensar todavía un poco con motivación, coraje y más que todo fe, en lo cual --según tengo entendido--no se ha hecho mucho, porque tampoco tomaron la sugerencia de apoyar al grupo con un buen psicólogo deportivo, para trabajar específicamente “la concentración” (la motivación es otra cosa), como también ya lo hizo Costa Rica, el mismo día que comenzó sus entrenamientos. Llevaron 3 sicólogos, pero ellos lo hicieron para mentalizar al grupo en cuanto a la “presión”, que bien saben tendrán en el Estadio Cuscatlán.
A falta de 4 días, ya no podemos hacer nada más en lo físico-técnico-táctico (más que un micro-ciclo competitivo o de mantenimiento de la forma), pero todavía es tiempo de intentar algo en cuanto a las 3 sugerencias ofrecidas, las cuales reitero hoy: 1.- La concentración. 2.- La destreza individual de algún jugador que llegue iluminado (y eso se puede motivar y provocar) y 3.- La fe y confianza en Dios. No hay nada más.
Hay que tener en cuenta además, que las variables que se pueden dar en un juego son muchas, pero ante esta deficiencia física-técnico-táctica de nuestro fútbol --que viene desde hace muchas décadas--, yo creo que El Salvador puede vencer a Costa Rica, solamente si se combinan los 3 factores anteriores, con la fuerza motivacional y el poder espiritual de miles de gargantas y corazones y el esfuerzo sobrehumano de los jugadores.
Podemos afirmar con toda la franqueza del mundo, que ese poder existe, que cambia las cosas y que al final también produce milagros, aunque estos sean muy difíciles de comprender para la gente “común y corriente”.
La ventaja técnico-táctica que vendrán ostentando los “ticos” puede contrarrestarse con ese ambiente milagroso y motivacional, pero además existe lo que muchos llaman suerte o circunstancias de juego a lo cual hay que sumarle nuestra fe y esa posibilidad que alguien llegue inspirado y nos regale una hermosa individualidad, todo lo cual configura y provoca ese milagro que tanto anhelamos.
Dios mío, necesitamos una clasificación, por el bien del país, de nuestra afición y de los sueños de cientos de miles de niños y jóvenes que ven en el fútbol una posibilidad de superación.



