Por Françoise Kadri y Matthew Xuereb
La Valeta/AFP
Los dirigentes de los países al sur del Mediterráneo se han aplicado a dar seguridades a sus homólogos sobre el estado de la democracia en sus países y han llamado a una más amplia cooperación, con motivo de la cumbre del Diálogo 5+5 inaugurada el viernes en Malta.
"Por primera vez en nuestra historia, compartimos los valores de la democracia", se felicitó el presidente tunecino Moncef Marzouki, en la ceremonia inaugural de esta cumbre donde participan España, Francia, Italia, Malta, Portugal más Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania, Túnez.
Los cambios que se operan en la ribera sur del Mediterráneo "no constituyen una amenaza para Europa", señaló, llamando por ejemplo a "no tener miedo de los grupos salafistas". "El pueblo no aceptará jamás sistemas islámicos no democráticos. Queremos la democracia islámica, no la autocracia", insistió.
"Europa es nuestro destino", agregó el presidente tunecino. Según él, los países europeos "encontrarán muchas oportunidades en nuestra región", que "tiene necesidades urgentes de infraestructura".
En igual posición se situó el presidente mauritano Mohamed Ould Abdel Aziz: "la región ha conocido desarrollos políticos que van a contribuir a estabilizarla", afirmó.
Para él, el diálogo 5+5 "debería ayudar a enfrontar desafíos como el terrorismo, el crimen internacional, el tráfico de armas, que imponen cambiar mentalidades".
"Somos complementarios", agregó el presidente mauritano, alegando por "un diálogo entre civilizaciones" sin "tocar a las cuestiones religiosas ni afectar la dignidad de los pueblos" y respetando "las especificidades".
"El Mediterráneo no es una frontera que nos divide sino un puente que nos une a todos", había resumido el Primer ministro maltés Lawrence Gonzi, al iniciarse los trabajos.
Según el punto de vista de París y Roma, es necesario reactivar el diálogo político y profundizar la cooperación entre las riberas norte y sur del Mediterráneo "a pesar de las dificultades económicas y de la crisis de la zona euro".
Junto al gran tema del co-desarrollo, los dirigentes abordarán también temas como la migración clandestina, el terrorismo y nuevos dominios de cooperación posibles como la formación profesional o las energías renovables.
El crecimiento de las empresas, pequeñas, medianas y grandes que el foro cuenta favorecer depende también de la formación de los jóvenes, de donde surgió la idea de François Hollande de un sistema de formación internacional como el europeo llamado "Erasmus" pero extendido a la zona del Mediterráneo.
Italia, por su parte, recordó que "los jóvenes jugaron un papel fundamental en las revueltas árabes" y que "en ambas riberas del Mediterráneo son un factor de crecimiento sub-utilizado, y muy afectado por el desempleo".
Francia e Italia desean así promover proyectos euro-mediterráneos concretos en los transportes (autopista intermaghrebí) o en la energía. Para los italianos, Argelia es el primer proveedor de gas y Libia su primer abastecedor de petróleo.
Al margen de la cumbre, una reunión cuadrilateral para discutir acerca de la crisis del euro fue organizada en la tarde entre Francia, Italia, España, Portual. Según la presidencia francesa, se tratará sobre todo de "hacer un balance sobre la crisis en la eurozona" y "preparar la próxima cumbre europea" de 18 y 19 de octubre.



