Sergio Rivera, miembro de la Juventud del FMLN, brinda una reseña histórica sobre el legado de Francisco Morazán.
Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino
Los 220 años del natalicio de Francisco Morazán fueron conmemorados con un solemne acto, en el cementerio de los Ilustres, por funcionarios, militantes e integrantes de la Secretaría de la Juventud del FMLN.
Francisco Morazán nació en Tegucigalpa, Honduras, el 3 de octubre de 1792. Fue jefe de Estado de Honduras, y en 1830 fue elegido como presidente de la Federación Centroamericana, cargo del que fue depuesto en 1840.
Nidia Díaz, miembro de la Comisión Política del FMLN y de la Secretaría de la Memoria Histórica de dicho instituto político, destacó el trabajo de unificación de Francisco Morazán en la región Centroamericana, quien trabajó por la independencia de las naciones y la construcción de la Federación de Repúblicas Centroamericanas.
«Francisco Morazán, para nosotros es un Simón Bolívar que luchó por la patria Grande de Centroamérica, precisamente nos inculcó los ideales centroamericanistas, que son la integración, unión y cooperación de los pueblos», manifestó Díaz.
La diputada dijo que es necesario continuar con los valores de lucha y unificación de Morazán, ejemplo de ello es la iniciativa de ley del Parlamento Centroamericano en lo referido a la integración de los países.
Sostuvo que hay un plan de tratados o convenios de jefes de Estado de la región centroamericana, en cuanto a las estrategias de seguridad ciudadana, combate al narcotráfico, combate a la pobreza y cómo enfrentar los problemas de vulnerabilidad.
Hilda Bol, Embajadora de Nicaragua, reconoció el trabajo de unión de Morazán; y reconocer y conmemorar el día de su natalicio es continuar con la idea, el espíritu y la voluntad de una integración centroamericana, dijo.
«Hay que continuar y luchar con los ideales de Morazán, que toda Centroamérica fuera una Patria Grande, ya que él fue uno de los principales líderes que luchó por ese fin, por tal motivo todos nosotros debemos seguir en ese fin», reiteró la embajadora de Nicaragua.
Recientemente, el Embajador de Cuba en El Salvador, Pedro Pablo Prada, al referirse a Morazán expresó: «Sobresalía entre los jóvenes de su tiempo como hombre apuesto, pero su belleza mayor, la que imantaba y persuadía, era la plena entrega a la causa de la emancipación nacional, su compromiso con las necesidades de justicia social, trabajo digno, educación y prosperidad para los indígenas, campesinos y artesanos humildes de la región, y sobre todo, su incansable lucha por lograr la unidad e integración centroamericana».
«Formado en la ideología liberal, Morazán se propuso transformar radicalmente la oscura y atrasada sociedad colonial centroamericana, y construir un Estado nacional federal soberano e independiente, destruir el latifundio y el poder feudal de la oligarquía y del clero, así como barrer con toda la herencia colonial», agregó el diplomático cubano.
«Se trataba de un programa de acción profundamente revolucionario, que impulsaba un cambio a favor de las mayorías, ratifica la igualdad entre todos los seres humanos y proscribía la esclavitud. A la vez, enarboló un proyecto de desarrollo autóctono para la región, que no abría el país a la apetencia
desmedida y empobrecedora de lo extranjero, sino a la que promovía la industria centroamericana y el desarrollo de sus exportaciones», añadió el diplomático.
«En particular, Morazán entendió la naturaleza liberadora de la educación y su trascendencia para el desarrollo de una nación moderna e independiente, por lo que sentó las bases para desarrollar el sistema de la instrucción pública republicana. Definió la responsabilidad del Estado en la educación popular y fomentó escuelas y academias. Solo la instrucción pública –afirmaba Morazán- destruye los errores y prepara el triunfo de la razón y de la libertad... la sencilla educación popular es el alma de las naciones libres...”, finalizó el Embajador cubano.



