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El Salvador, Miércoles 19 de Junio de 2013
Última actualización : 14/06:51 h.

Lunes, 01 de Octubre de 2012 / 06:52 h

La función de la escuela salvadoreña desde el pensamiento de Monseñor Romero

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Por Dr. Wendinorto Rivas
Centro Norte-Sur/ El Salvador

El pensamiento educativo de Monseñor Oscar Arnulfo Romero sostiene que la función de la escuela consiste en formar al ciudadano en el análisis de la realidad de su país, que se prepare para ser un agente de transformación de  la misma.

La escuela o bien la universidad no debe ocultar la realidad social donde vive el educando, todo lo contrario ella debe ser el referente  de su formación. En consecuencia, el currículo debe ser diseñado a partir de los conflictos, de la dinámica propia de su entorno, de las necesidades y demandas sociales más sentidas.

Por la dimensión humanizadora del hecho educativo, la formación del ciudadano se focaliza en lo concreto, en lo cotidiano, en la realidad de la vida, en la praxis social y política que implica la sociabilidad de los individuos. Por ello, para Mons. Romero la transformación de la sociedad solo es posible desde la educación para la libertad de confrontar, de disentir, de consentir, de reconstruir y construir las bases de una sociedad diferente, de una patria orgullosa de sus hijos.
 
El pensamiento romeriano es para reflexionar en el campo educativo, especialmente sobre las reformas educativas, las que se diseñan para hacer ajustes para una determinada forma de la producción en el marco del modelo económico imperante. Por tal motivo, lo que realmente interesa es que la escuela sea formadora de ciudadanas y ciudadanos que se conviertan en artífices de su propio destino, de una nueva nación libre, soberana y democrática.

El compromiso de todo sistema educativo está articulado con los máximos valores humanos, con la paz, la ciudadanía democrática y las políticas inclusivas a favor de los más desfavorecidos, que aseguren la libertad plena de los pueblos.

El enfoque de San Romero de América induce a proponer que se necesita de un proyecto educativo que trascienda las políticas y  nos enrrumbe en una visión integral de la cuestión social, considerando que lo relevante en la hora actual es universalizar el derecho a la educación atendiendo la demanda real y potencial de los distintos niveles del sistema educativo nacional.

La visión de la escuela en la forma de pensar de Mons. Romero, facilita la concepción de ésta para ser formadora de ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la transformación de la realidad, particularmente porque se define como una institución social, cultural y política que tiene unas funciones específicas que se establecen a continuación: a) la función educativa orientada a promover el desarrollo y el aprendizaje de los estudiantes; b) la función de control ideológico que se expresa en términos de democracia y tolerancia; c) la función política en el sentido de formar ciudadanos competentes para garantizar el bien común; y d) la función económica orientada a la formación de competencias que tengan la bondad de ser intercambiables para una mejor inserción y permanencia laboral y productiva.

La escuela salvadoreña puede contribuir a la  construcción de un nuevo tejido social proporcionando una plataforma formativa que facilite el conocimiento de la realidad para iniciar las verdaderas transformaciones que exige la ciudadanía activa, donde es imprescindible asegurar  las bases de una sociedad más justa e igualitaria, y para ello es determinante una educación más equitativa, una educación capaz de producir aprendizajes útiles para la vida actual y futura de las generaciones emergentes en las esferas de orden personal, familiar, cívico y económico-laboral que da a cada quien lo que necesita, y más, a los que más necesitan.

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