Francisco Elías Valencia
Redacción Diario Co Latino
Carlos García es un poeta salvadoreño radicado en Barcelona desde hace varias décadas. Su cotidianidad la vive entre la poesía y el trabajo cultural muy variado, por lo que, en más de alguna vez le han llamado, sin solicitarlo, “un embajador de la cultura Latinoamericana”. Esta vez, gracias a la facilidad que nos permite el internet, presentamos una entrevista motivada por la publicación de varios de sus poemas en una revista cultural China, que seguramente refleja la calidad de la pluma y el reconocimeinto de Carlos allende nuestras fronteras.
- ¿Carlos, que sientes al ver publicados tus poemas en un país tan distante cómo China, y en un lenguaje tan alejado iconográficamente del Español o Castellano?
Como autor salvadoreño, en el caso concreto de China, lo primero que se me ocurre, es preguntarme si mis versos serán capaces, o no, de remover parte de una rica sensibilidad ancestral, labrada a miles de kilómetros de nuestro universo cultural.
Si tomamos como punto de partida lo que sostenía el fundador del Partido Comunista Italiano, filósofo y teórico marxista Antonio Gramsci, al escribir que, el lenguaje y las costumbres de un pueblo definen su cultura, creo que bien se podría decir que, cada idioma es un mundo. Y por tanto, lo que sucede con una obra literaria al ser traducida y, posteriormente publicada es que, esta, comienza a navegar por un territorio, más o menos, misterioso pero fascinante para el propio autor.
En 2001, con el fin de escribir una crónica de viaje en tono novelado, emprendí una travesía a lo largo del Yangtsé. Libro que dos años más tarde se publicó en España bajo el título: “El sueño del dragón”. En el transcurso del trayecto, durante las estaciones que íbamos realizando en los distintos puertos, tuve la oportunidad de leer en público varios de mis poemas que, por entonces, ya habían sido traducidos al chino. De toda aquella experiencia, conservo la grata sensación del interés con el que, en respetuoso silencio, eran recibidos esos poemas escritos, en su mayoría, lejos de mi tierra natal. Versos construidos con el material más noble y, a su vez más sencillo, que habita en el espíritu del pueblo salvadoreño.
- ¿Qué sabes de la revista cultural China que publica tus poemas?
Hasta donde sé, la revista Poetry Monthly, es una publicación de Anhui Asociación de Artes y Literature, cuya periodicidad es mensual y que está considerada, como una revista de poesía, clave en China. Poetry Monthly, edita autores que escriben originalmente en idioma chino aunque, en cada uno de sus números, suelen destacar la obra de un importante poeta internacional.
- ¿Quién es el editor o editora? ¿Desde cuándo publica esta revista?
La revista Poetry Monthly , que tiene como editor jefe a Wang Mingyun, se publica desde el año de 1984 y tiene una circulación en todo el territorio nacional de la República Popular de China, pero sobre todo en la provincia de Anhui.
- ¿Cómo seleccionaron los poemas publicados, de qué libro o colección tuya los seleccionaron?
No podría decir con certeza qué criterios prevalecieron en el consejo de redacción de Poetry Monthly para la selección de mis poemas, que pertenecen, eso sí, a varios de mis libros.
- ¿Cuando a un poeta le publican en otro u otros idiomas, qué barreras ha saltado?
Me atrevería a decir que quizá, una de las primeras barreras que como autor uno salta, es la de la balcanización a la que está sometida nuestra producción literaria. Me refiero a una obra, que tiene su origen, en un país donde no existen verdaderas políticas editoriales, ni se cuenta con la suficiente solvencia, que te da, entre otras, la promoción literaria y/o, el respaldo institucional. Así que si publicar en El Salvador, para la mayoría de escritores, ya resulta una tarea complicada, imaginemos, sólo por un segundo, lo que supone hacerlo en otros países y mucho más aún, en idiomas tan distinto al nuestro.
Si a todo esto le sumamos que, en algunos casos concretos, el poeta o narrador es condenado a una especie de ostracismo en su propio país, entonces me permito afirmar que, si ese autor o autora, a través de su obra literaria, ha sido capaz de llamar la atención de traductores y, en algunas ocasiones, de editores de otras nacionalidades, ese hecho tiene en si mismo, como mínimo, un valor significativo puesto que, contra todo pronóstico, ha logrado ganar un nuevo espacio en el mundo de las letras, salvando así, una barrera más: la del idioma.
- ¿Cómo queda el nombre del país o los poetas salvadoreños, cuando uno de los suyos es parte del índice de una revista cultural?
Con independencia del grado de sentimiento patriótico que cada cual respire, el simple hecho de tener un papel protagonista al otro lado de la frontera, bien sea figurando los títulos de sus libros en las estanterías de las librerías; constando en el índice de una revista de literatura o bien, entre los invitados a un determinado foro cultural o si se quiere, formando parte de la lista de participantes a un festival poético, es un hecho de que, su presencia en cualquiera de los escenarios mencionados, favorece y pone en alto el nombre del país de procedencia.
De lo que ya no estoy tan convencido es que eso, por sí solo, tenga un efecto positivo inmediato, a mediano o largo plazo en el resto de los poetas o narradores que no tienen un papel protagónico dentro de la maquinaria cultural. Por el contrario, es innegable que, la participación de nuestros autores y autoras, en cualquiera de esos escenarios de la vida cultural, abre una puerta, una ventana o una vía, si lo prefieren, que cada uno, en la medida de nuestra capacidad, deberá de cruzar o caminar con su mochila al hombro.