Las enfermedades más comunes al interior de los recintos carcelarios es el cáncer, insuficiencia renal, tuberculosis, VIH Sida, entre otras, y se conoce un caso de “síndrome de devic”.
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
El sistema nacional de Centros Penales tiene contabilizados cerca de 800 reos que sufren enfermedades crónicas y terminales, mismos que tiene dificultades en sus procesos de atención, según casos documentados.
Los datos de la misma dirección de Centros Penales indican que las enfermedades más comunes al interior de los recintos es cáncer, insuficiencia renal, tuberculosis, VIH Sida y un caso de “síndrome de devic”.
Del total de los 800 casos, cerca de 300 son terminales, según explicó uno de los médicos del sistema René Alfaro.
En el caso de los enfermos terminales, estos son atendidos, algunos, al interior de los penales y otros, pese a los problemas de trasporte, son movilizados a hospitales.
Sin embargo, para algunos familiares y abogados de internos la atención no es la más adecuada.
Denys Muñoz, experto en derecho penal penitenciario y abogado particular de algunos enfermos, aseguró que el sistema tiene muchas “inviabilidades” para tratar este tipo de casos y en el proceso de rehabilitación.
“Yo creo que es grave y trágica la situación de los enfermos”, advierte Muñoz, sobre todo por las pésimas condiciones de los recintos, la insalubridad y el hacinamiento porque el sistema está colapsado en un 300%.
Los datos del sistema indican que los centros penales con mayores casos de enfermedades son el Centro la Esperanza o Mariona, Cárcel de Mujeres y el penal de San Vicente.
Para el abogado, el sistema debería de crear un Consejo de Salud Penitenciario, que se encargue de ver este tipo de casos. Primero, que el Consejo evaluaría la situación de los enfermos; segundo, presentar propuestas a la Asamblea Legislativa de la opción de indultos colectivos y, tercero, que presente documentado cada caso, los más críticos a los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria.
Este Consejo podría estar integrado por criminólogos, Medicina Legal, Ministerio de Salud, Sociedad Civil e internos.
Hace unos días, la dirección pidió que la Asamblea Legislativa, en su comisión de Justicia y Derechos Humanos, analice un listado de 101 internos a los que se les podría decretar algún tipo de medida especial por las enfermedades crónicas que padecen.
Para Muñoz, se debería de hacer más, en otros países como Argentina se entregan “Habías Corpus incluso a genocidas que los mandan a morir a la casa, porque tienen un cáncer terminal” y en Nicaragua se utiliza el procedo del indulto.
Desde hace algunos meses, el abogado en derecho penal está pidiendo que a William Alberto Pérez Jerez, quien padece de “Síndrome de devic”, le otorguen libertad condicional, pero a pesar de la gravedad de su enfermedad se la han negado.
Pérez Jerez fue condenado a 30 años de cárcel por el delito de secuestro, por el cual ha purgado una pena de once, en ese proceso de encierro desarrolló la enfermedad que deriva en discapacidad (parapléjico) y ceguera parcial.
Según la información que manejan, Pérez Jerez tiene incluso problemas para trasladarse para recibir la atención médica necesaria, desde el Centro Penal la Esperanza, donde guarda prisión, hasta el hospital Rosales, donde recibe su tratamiento por esta enfermedad, que es el segundo caso a escala nacional.
Sin embargo, el médico del sistema penal, René Alfaro, argumentó que existen problemas a la hora de ofrecer atención a los reos, pero que se ha mejorado, incluso que el mismo Ministerio de Salud cuenta con móviles para dar atención a los pacientes con tuberculosis y VIH Sida.
“Incluso tenemos clínicas donde tenemos internistas que son contratados por el Ministerio de Salud, que brindan la atención, que es un sistema vanguardista, que de hecho en América Latina somos el único país que cuenta con este beneficio para los privados”, agrega Alfaro.
“Sí se les está dando una atención médica necesaria, dentro de nuestras posibilidades. En caso que sea necesario, la atención de los reos con enfermedades crónicas ya es el hospital, y eso ya se sale de nuestras manos”, agrega.
Mientras que la directora de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), María Silvia Guillén, argumentó que tienen información y han dado seguimiento a graves problemas de salud que hay en centros penales.
Guillén aseguró que tienen información de las condiciones de los enfermos terminales, de los problemas que enfrentan a diario los reos con problemas de discapacidad y de las pocas condiciones de prevención en los centros penales.
“En general se tiene un deterioro muy grave de las condiciones de la salud y de higiene en los centros penales”, advirtió.
FESPAD, incluso, monto ayer un foro, “La crisis de salud en el Sistema Penitenciario”, dónde se abordó el tema y se escuchó los puntos de vista de diferentes sectores involucrados.
La directora de FESPAD consideró que la idea no es criticar, sino ver cómo se puede aportar en la solución de este problema.
Resolver que los internos puedan realizar sus pruebas de VIH Sida, las de tuberculosis, o las mujeres sus pruebas de citología, con una “sistematicidad” que permita garantizar que los exámenes sean periódicos.



