Por Lucie Lautredou
Antugnac, Francia/AFP
Acuciados por la crisis económica y una tasa de desempleo del 25%, miles de españoles retornan a las vendimias en Francia, al igual que en el siglo pasado, bajo el franquismo, cuando los trabajadores atravesaban los Pirineos para ganarse la vida.
Según el sindicato español UGT, cerca de 14.500 trabajadores temporales participan este año en las vendimias francesas. De ellos, 10.000 vienen de Andalucía, la región del sur de España con mayor desempleo.
Daniel, 30 años, obrero de la construcción originario de Murcia (sudeste), no consigue trabajo desde hace dos o tres años. El 29 de agosto, dejó a su mujer y a su hija de dos años, y viajó a Francia para ganarse la vida, sin fijar fecha de retorno.
"Es muy difícil, pero no había otra salida (...) al menos aquí puedo trabajar", dice Daniel, que recoge uva en los viñedos de Delmas, en Antugnac, en el sur de Francia.
A mediados de septiembre, 30 "temporeros" -20 españoles entre ellos- trabajaban en la explotación de Bernard Delmas. Muchos de los españoles proseguirán luego la temporada en la región del Beaujolais (este).
Su circuito había sido planificado en España por Caroline Rivière, de 38 años, de la Sociedad de Beneficencia francesa de Murcia.
Rivière, francesa, vive en España y ha constatado que este año la crisis toma un cariz mucho más grave. Según ella, los españoles, "tienen hambre, están en la calle, desesperados".
La mujer está en contacto con siete explotaciones agrícolas en Francia y tiene unos 300 curriculum vitae de aspirantes. Gracias a ello, Rivière organiza los viajes a Francia de unos 30 trabajadores, las mayoría de ellos para las vendimias.
La emigración de los españoles hacia los viñedos franceses se ha multiplicado en toda Francia, constata Michel Issaly, presidente del sindicato de vinicultores independientes.
Mano de obra disponible y trabajadora
Este fenómeno era usual durante le franquismo, cuando trenes enteros de españoles de condición muy modesta atravesaban la frontera. Pero el flujo se detuvo progresivamente tras la muerte de Franco en 1975, la democratización y el ingreso de España en la Unión Europea en 1986.
En el departamento francés de Pirineos Orientales, cerca de la frontera, el vinicultor Jean-Marie Piqué también constata este retorno a la vendimia de los españoles.
De hecho, nunca desde los años 80 se ha contratado a tantos "temporeros" españoles, explica a la AFP. Ahora, los españoles llegan de regiones más lejanas, cuando tradicionalmente solían hacerlo de las zonas fronterizas, como Cataluña o Huesca, afirma.
Hay 36 españoles entre el centenar de trabajadores -la mitad de ellos extranjeros- que vendimian al pie del castillo cátaro de Quéribus. Algunos vienen en familia, como los diez Abellán-García, llegados de Aguilas, en la provincia de Murcia.
Tienen entre 17 y 35 años, y se les paga 9,45 euros brutos por hora, algo más que el salario mínimo francés.
Para ellos, "es un alivio, ya que realmente necesitan" dinero, asegura su cuñada francesa, Karine Capela, instalada con la familia bajo un almendro durante la pausa del almuerzo.
También para el vinicultor es un alivio la presencia de españoles. Se trata de una mano de obra disponible y motivada, mientras entre otros "temporeros", más jóvenes o marginales, el índice de absentismo es elevado, afirma Piqué.



