Jose Amilcar Ramírez
Hace poco, estuve reunido con unos amigos y comentábamos, sobre la candidatura del compañero Sánchez Cerén, ellos saben, de mi preferencia política y querían saber, si coincidíamos, en nuestros puntos de vista, estos comentarios, por ser de mucha actualidad, quiero compartir con mis amigos lectores. El primero en hacer su comentario, dijo, que el compañero Sánchez Cerén, tiene sobradas razones, para ser presidente y una de ellas, que quiso resaltar, por ser importantísima e insuperable, es que el arriesgó y dedicó su vida por una causa justa, a favor de las grandes mayorías excluidas y desprotegidas de nuestro país; en cambio, el señor Quijano siendo pobre como el dice, defiende a un pequeño grupo privilegiado del gran capital, en correspondencia a favores y beneficios obtenidos. ya que según las reglas con que ellos se manejan, nadie da nada, a cambio de nada.
En la segunda intervención, del otro amigo afirmó que veía en el compañero Cerén, la firme convicción de cumplir, con la misión histórica de su partido, la cual es acceder a un gobierno, que garantice y profundice los cambios necesarios, que nos lleven, hacia una sociedad más justa y con bienestar, para todos sin ninguna distinción. Luego, intervino el último de mis amigos y este se refirió a dos cosas : una de ellas, sobre la imagen del señor Quijano, mencionando, que ni su imagen, ni su personalidad, son del agrado, para nuestro pueblo; sino todo lo contrario, o en otras palabras, no tiene carisma; la segunda cuestión, a la que se refirió, mi amigo, fue a una campaña pomposa mediática, dirigida en dos sentidos, por un lado, una campaña que le ayude a levantar su imagen, a como de lugar, para estar a la altura del compañero Cerén y la otra campaña, dirigida a desprestigiar, al compañero Sánchez Cerén, ya que cuando se carece de méritos propios, lo más fácil, es desprestigiar al adversario. Pero mi amigo, observando la atención, que le ponía me dijo, que no me preocupara, porque lo que estaba sucediendo, tenía mucha semejanza, con un viejo refrán nuestro, el cual reza así: “que el árbol, que da frutos, todo el mundo lo apedrea y aquel, que no da nada, nadie lo apedrea”. Entonces, comprendí de inmediato, lo que me quiso decir y lo valioso, de la sabiduría popular, con lo cual, concuerdo totalmente.



