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Miércoles, 19 de Septiembre de 2012

Diábolos en El Salvador

Texto y una fotografías (la de arriba) Néstor Martínez
Editor Trazos Culturales

Me gustaría fotografiarlo, pienso, al ver las fantásticas evoluciones del diábolo frente a mí, pero no puedo, estoy tras el volante esperando la luz verde. El diábolo sale disparado hacia el celeste cielo, pero la fuerza calculada del impulso detiene su fugaz viaje, luego casi roza el suelo al quedarse suspenso pero girando a miles de revoluciones por segundo, el habilidoso muchacho que lo maneja lo hace evolucionar sobre su cuerpo que se contorsiona para evitar que le golpee... es una escena de pocos segundos, preparo una moneda para un sombrero que ya se acerca a las ventanas...


Imagínese dos embudos sin punta, unido por la parte delgada, amarre en la punta de dos fuertes varillas, de metal liviano o madera, un hilo igual de fuerte, de más o menos un metro de largo, luego manipula este artilugio para pasarlo por el medio de los embudos unidos y lo hace girar, allí tiene un diábolo, bueno, al menos la imagen de un diábolo.


Un poco de historia tomada de la Wikipedia: Este juego malabar fue inventado en China durante la dinastía Han en el año 300 D.C, aunque se afirma que ya existía en la dinastía Chang (1766-1112 a. C.), lo que supondría casi 4.000 años de historia. Pese a ello, estas fuentes son poco fiables, por lo que podemos afirmar con casi total seguridad que fue en el año 300 después de cristo en el que nació este curioso juego malabar. Bautizado como Kouen-gen, que significa «hacer silbar el tronco hueco de bambú», el diábolo llegó a Europa de manos de los misioneros jesuítas a fines del siglo XVII.


Tanto fue su éxito en Inglaterra y Francia que, a partir de 1810, se crearon clubs y competiciones entre la alta sociedad. En 1906, el francés Gustave Philippart diseñó un diábolo de metal y caucho. El «juguete» fue traído a Europa por los franceses y los expedicionarios. En Inglaterra le dieron el nombre de “DIABALLO” (el cual se convirtió en Diábolo) que viene del Griego antiguo: tiro del «diámetro» y «ballo».
Su práctica disminuyó después de la Primera Guerra Mundial, pero a partir de los años 80 comenzó una «etapa dorada» con la aparición de nuevos materiales y coloridos diseños que lo han vuelto popular. A partir de esa época, empezaron a surgir nuevos materiales que permitían trucos nuevos e incluso diábolos de fuego y agua. Aquí cierro.


Cuando me entero que la República de Taiwán va a presentar un espectáculo de Teatro Danza Diábolo titulado “Corazón oceánico”, pienso en aquel maravilloso viaje a esa isla en el que tuve la oportunidad de ver y atestiguar el duro entrenamiento en la escuela de artes, pero, me aclara Miguel, este espectáculo es mucho mejor, más elaborado... ¡Ah! o sea que ya no se trata del simple juego descrito arriba, ahora es algo más, digamos, sofisticado.


Así, el viernes 21 y sábado 22 de septiembre, a partir de las 6:30 de la tarde, en el Teatro Nacional de San Salvador, los que puedan entrar verán un espectáculo único, de gran cartel internacional.
Sobre “Corazòn Oceánico” la promoción dice que “su espectáculo con el diábolo “girando, volando y saltando” es muy popular. Estas difíciles acrobacias con el diábolo: la danza de varios diábolos al mismo tiempo, el lanzamiento del diábolo desde el tercer piso, el lanzamiento del diábolo de 30 metros, siempre impresionan al público una y otra vez. Entre ellos, la técnica de lanzamiento largo del diábolo desde los asientos por encima del público al escenario, o el lanzamiento largo del diábolo y su recepción en la oscuridad, demostrando gran dominio y destrezas, entusiasman y emocionan al público.”


“El arduo trabajo y la creatividad artística del Teatro de Danzas Diábolo, han cosechado muchos éxitos. Sus más de 300 presentaciones en más de 30 países son clara evidencia, incluyendo importantes presentaciones en el Centro Lincoln en Nueva York, el Centro para las Artes Hummingbird en Canadá, Expo Domo Aichi en Japón, las Olimpiadas de Pekín y la Expo De shangai, entre otros. El juego folklórico del diábolo, combinado con la magia y el encanto de la danza y el teatro, han recibido la calidad bienvenida y el aplauso del público de diferentes idiomas, culturas y edades alrededor del mundo”.


¡Gran privilegio para los que logren entrar a ver semejante espectáculo!


... cambia el semáforo a verde, sonrío y acelero pensando que tengo dos entradas para ver “Corazón Oceánico”.






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