Johannesburgo/AFP
La policía sudafricana efectuó una importante redada en la madrugada del sábado en los centros de residencia de mineros en torno a la mina en huelga de Marikana, deteniendo a 12 personas e incautándose de armas, según fuentes policiales.
Las fuerzas de seguridad lanzaron asimismo gases lacrimógenos contra una congregación de mineros, el sábado por la mañana, cerca de la mina de Marikana, según constató un fotógrafo de la AFP.
Según la cadena eNCA, la policía también utilizó balas de goma.
Estas operaciones policiales se producen un día después de que el gobierno sudafricano adoptara el viernes medidas para mantener el orden en las regiones mineras del país, afectadas desde hace semanas por violentos disturbios.
"500 policías intervinieron a las 02h00 de la madrugada (00h00 GMT) en centros donde residen unos 600 mineros en torno a Marikana. Nos hemos incautado de pangas (machetes, ndlr) y de varios tipos de armas peligrosas", indicó un portavoz de la policía regional, Thulani Ngubane, quien precisó que hubo 12 detenidos.
Al amanecer, helicópteros de la policía sobrevolaban la zona. Tras la redada, un importante convoy de la policía se dirigió hacia un conjunto de casas que también alberga a mineros.
La mina de Marikana, operada por el británico Lonmin y donde la empresa extrae el 92% del platino que vende, ha sido escenario de huelgas y violentos disturbios que causaron 45 muertos en un mes.
Todo el sector minero sudafricano está perturbado desde hace cinco semanas por disturbios sociales. El sector es el pulmón económico del país y contribuye al 9% del PIB o el 19%, si se le incluye todas las actividades anexas.
El gobierno sudafricano, inquieto por las consecuencias económicas de las tensiones sociales en el sector, anunció el viernes medidas para mantener el orden en la región de Rustenburgo (norte), donde se halla la mina de Marikana, mientras otras compañías mineras cerraron uno a uno sus pozos de platino.
"Los que procedan a reagruparse ilegalmente, porten armas peligrosas, se libren a la provocación o amenacen con violencia en las zonas concernidas serán tratados como se debe", dijo el ministro de Justicia, Jeff Radebe, y llamó implícitamente a la policía a arrestar a los que contravengan estas disposiciones.
En Pretoria, el ministro de Finanzas, Pravin Gordhan, advirtió sobre las consecuencias de estos disturbios en la economía nacional: "Si esta inestabilidad continúa y la producción sigue detenida, primero tendremos costos en términos de crecimiento", dijo.
"La continuación de la violencia socava la confianza en la economía sudafricana, y si socavamos la confianza socavamos la inversión", continuó, agregando que el empleo se vería a amenazado a largo plazo.



