Iris Gálvez
Redacción Amigos
A muchos nos gusta salir de la rutina cada fin de semana, pues en esta ocasión te mostramos unas actividades completamente diferentes, canopy y rapel, deportes para esos corazones aventureros que no le temen a las alturas.
Temprano salimos al Parque Walter Thilo Deninger a 39 kilómetros de la capital. Este emblemático lugar es una de las pocas zonas boscosas, con amplia diversidad de fauna, plantas medicinales y árboles en peligro de extinción a lo largo de sus de 1, 047 manzanas (732 hectáreas) de extensión. Este parque es la zona mejor preservada de un ecosistema de “Bosque Seco” o Sabana Tropical Caliente en el país.
Aquí encontramos recorridos dirigidos por guías especializados. iniciamos por el sendero “El Mirador” con una vista panorámica al océano Pacífico, donde encontramos una espectacular “Cueva del Encanto”, que esconde una leyenda de los lugareños. Así mismo se deleitará con el sendero de “Chanseñora” con paisajes exuberantes y vegetación caducifolia.
Entre la fauna destacan las taltuzas, los mapaches, los venados, cuzucos o armadillos, serpientes como la masacuata y la coral, así como más de 70 especies de aves y 20 de anfibios.
Ya en la cumbre de una de las peñas mas altos, un aproximado de 40 metros Guanatours nos estaba esperando con todo el equipo necesario para hacer rapel.
Los nervios como era de esperarse estaban a flor de piel, pero lo importante es arriesgarse y vivir una experiencia diferente.
El descenso es acompañado por uno de los guías especializados que en todo momento guardan la seguridad de los intrépidos turistas.
Luego de este choque de adrenalina, nos dirigimos a La puerta del Diablo para practicar canopy, un deporte mas tranquilo pero igual de excitante como el anterior, aquí igualmente nos esperaban los expertos de Guanatours.
Para este fin de semana esta puede ser una buena opción para que disfrutes entre amigos aventureros, si nosotros lo hicimos, anímate y arriésgate a una experiencia inolvidable.



