Tegucigalpa/AFP
Unos 1.000 militares y policías desalojaron el domingo lanzando bombas lacrimígenas a más de 600 campesinos, que horas antes habían vuelto a ocupar una fonca en la conflictiva zona del Aguán (600 km al noreste de la capital de Honduras), denunció una fuente de los agricultores.
"Ha sido una barbarie; los campesinos entraron esta mañana a la finca 'Los Laureles' y horas después llegaron los militares y policías, los cercaron y les lanzaron bombas de gases" para que huyeran de la tierra, relató a la AFP el portavoz del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), Vitalino Alvarez.
Añadió que los campesinos escaparon por barrios vecinos a la finca de la ciudad de Tocoa, pero los militares y policías "los persiguieron, entraron a las casas donde pensaban que ellos se había refugiado y lanzaron también bombas de gases adentro" de las viviendas.
"Tuvieron que internar a cuatro niños intoxicados en los hospitales", se quejó el dirigente, quien agregó que más de "30 campesinos fueron detenidos, los llevaron a las postas policiales y los estaban torturando".
El jefe policial en la zona, comisionado José Mejía, confirmó a la AFP en llamada telefónica que "el desalojo comenzó a las 11 de la mañana y terminó a la dos de la tarde" con saldo de "34 detenidos" que serán acusados "por usurpación de tierras" en los tribunales.
El pasado jueves, militares y policías habían desalojado ya a los campesinos de "Los Laureles".
Los campesinos se habían instalado el 19 de julio en la finca de 529 hectáreas, cultivada de palma africana, propiedad del influyente agroempresario Miguel Facussé, haciendo huir a decenas de guardias.
Un total de 81 muertos -entre campesinos, guardias y empleados de los terratenientes- han dejado desde hace tres años los choques entre latifundistas productores de palma africana y agricultores sin tierra que reclaman parcelas para cultivar en varias fincas.
El 16 de agosto, las autoridades policiales y militares iniciaron un veda de portación de armas en virtud de un decreto que emitió el gobierno del presidente Porfirio Lobo para pacificar la zona.



