Recife/Brasil/dpa
La selección brasileña de fútbol enfrentará hoy a China en la ciudad brasileña de Recife en medio de una crisis con la hinchada, insatisfecha por el magro desempeño del plantel dirigido por el técnico Mano Menezes, que está nuevamente en jaque.
La “torcida” de la capital provincial de Pernambuco, en el noreste brasileño, acogió a la “selecao” con más cariño que el que demostró el viernes la afición de Sao Paulo, cuando la sufrida victoria por 1-0 ante Sudáfrica provocó atronadores abucheos de las tribunas.
El hecho de que China ocupe el puesto número 78 en el ranking de la FIFA, lejos de ser un alivio para el entrenador, puede ser su peor amenaza. De perder, la flaqueza del rival reforzará los argumentos de sus detractores y hará que aumente aún más la presión por su salida de la selección.
Tampoco tranquiliza a Menezes la reciente “hazaña” lograda por China en junio pasado, cuando derrotó a España por 1-0, en un amistoso disputado poco antes de que el país europeo se alzara con el bicampeonato de la Eurocopa.
Para Menezes, el choque del próximo lunes, que jugará en el estadio Arruda, será una buena experiencia para Brasil.
“Creo que será un buen experimento, porque China, como toda selección asiática, actúa en velocidad, con toques rápidos y mucho movimiento”, dijo el técnico. “Lo veo como una oportunidad de trabajar algunos aspectos”, agregó.
No obstante, admitió que China, con su afamado sistema defensivo, jugará, además de veloz, “cerrado”, y, al igual que sus pupilos, expresó su convicción de que el “impulso de la hinchada” es decisivo para que el equipo alcance resultados aceptables.
“Vamos a enfrentar una selección más cerrada que la de Sudáfrica. (...) Pero cuando el hincha apoya, empuja, esa tarea se torna un poco más fácil”, dijo Menezes, poco después de la derrota ante Sudáfrica y aún bajo el efecto de la lluvia de insultos.
El lateral derecho Daniel Alves, también instó a la “torcida” a apoyar al equipo.
“La Copa de las Confederaciones y el Mundial serán aquí (en Brasil, en 2013 y 2014 respectivamente) y vamos a precisar del apoyo de la hinchada. Ahora no es diferente”, expresó.
El histórico entre ambas selecciones se resume a un único choque, disputado en la primera fase del Mundial de Corea-Japón, en el que Brasil goleó por 4-0.
Aunque la formación “canarinha” no está definida, cobra fuerza la posibilidad de que el atacante Hulk, autor del gol que “salvó el honor” brasileño ante Sudáfrica, comience jugando en el lugar de Leandro Damiao.
Por su parte, la selección china, comandada por el español José Antonio Camacho, enfrenta a Brasil con el problema que viene arrastrando en los últimos tiempo: la resistencia de los clubes locales de liberar jugadores para choques internacionales.
Ante Brasil, ese aspecto pesa aún más, según Camacho, porque la selección sudamericana es superior. Por eso, el choque es tomado como un “aprendizaje”.
“El fútbol chino no está al mismo nivel de calidad que la selección brasileña y por eso creo que este partido será válido en términos de experiencia para mis jugadores. Vamos a intentar hacer un buen partido, dentro de nuestras limitaciones”, dijo el ex entrenador de la selección española y del Real Madrid.
Camacho tampoco confirmó la formación de su equipo, pero se prevé que mantenga la base del plantel que el pasado jueves cayó por 1-0 ante Suecia, en un amistoso jugado en Estocolmo, y cuyo resultado, pese a la derrota, fue tomado también como “hazaña”.



