Por Frédéric Happe
Berlín/AFP
El gobierno alemán consideró el viernes que el BCE actúa en el marco de su mandato, pero la polémica crecía en la primera economía de la zona euro sobre el nuevo plan de compra de deuda de Estados por el instituto emisor europeo, al que se opone el banco central alemán.
El plan anticrisis del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, fue en general mal recibido en Alemania, pese al apoyo tácito de la jefa de gobierno, Angela Merkel.
"Jornada negra para el euro", afirmaba el diario popular Bild. Una "pesadilla", aseguraba Die Welt. El BCE "abrió definitivamente la caja de pandora", escribía el Münchener Merkur, reflejando el tono mayoritariamente crítico de la prensa germana.
A ella se suma la opinión pública: un 50% de los alemanes son hostiles a la compra de títulos de deuda soberana por el BCE y solamente 13% se declaran favorables a ese tipo de medidas, según un sondeo del instituto Infratest Dimap, publicado el viernes aunque realizado poco antes de los anuncios de Draghi.
Sin embargo Merkel parece apoyar los anuncios del BCE. Junto a su par españo, Mariano Rajoy, afirmó el jueves en Madrid que "el BCE actúa en el marco de su independencia y de su mandato" y "es el responsable de la estabilidad, del valor de la moneda y el que toma las medidas oportunas".
Y este viernes su portavoz, Steffen Seibert, salió al paso de las críticas con propósitos similares: el BCE, sostuvo, actúa "independientemente y en el marco de su mandato".
Desde Estocolmo, el ministro alemán de Finanzas. Wolfgang Schauble, intentó enviar un mensaje tranquilizador, al asegurar este viernes que el BCE no se había lanzado a financiar la deuda de los Estados.
"No es el principio de una financiación monetaria de deuda pública", declaró Schauble, y se quejó de que la prensa alemana se muestre "muy nerviosa" al criticar al BCE.
Las razones de este conciliador tono deja perplejos a ciertos medios alemanes, sobre todo después de que el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann -representante del banco central alemán en el BCE- expresara nítidamente su oposición a las medidas de Draghi.
"Una interpretación sería que (Angela Merkel) no es favorable" a estas medidas, "pero que ya no está en condiciones de oponerse a la serie de apoyos que genera el 'modelo Draghi'", opina el diario Handelsblatt en su sitio internet.
Los mercados siguen en alza
Un día después del anuncio del BCE, las bolsas europeas seguían subiendo y las plazas asiáticas cerraron el viernes con fuertes ganancias, impulsadas por esas medidas de comprar cantidades ilimitadas de deuda a corto plazo de los países europeos bajo presión.
En el mercado de deuda, los tipos de interés de las obligaciones de los dos países mas afectados, España e Italia, proseguían su baja. La tasa del bono español a 10 años pasó el viernes por la mañana por debajo del 6% por primera vez desde finales de mayo, y el rendimiento del bono italiano a diez años caía a algo mas de 5%.
En efecto, el objetivo del BCE es contribuir a reducir la presión sobre la deuda de los países más expuestos, de forma que puedan seguir financiándose a tasas sostenibles.
Pero, aunque la zona euro recuperó con ese anuncio aliento para superar la crisis, la pelota está ahora en el campo de los Estados que quieran beneficiarse de las medidas: tendrán que solicitar previamente una ayuda a los fondos de rescate europeo, que se concedería bajo "estrictas condiciones".
El gobierno español, reticente a pedir un rescate global -además del concedido ya a su sector financiero- reaccionó el viernes con cautela.
El rescate de un país es una decisión que no se puede tomar "de la noche a la mañana" y el ejecutivo de Madrid analizará "con rigor y detalle" las condiciones de un recurso al fondo europeo, afirmó en Madrid la vicepresidenta del gobierno, Soraya Saenz de Santamaría.
Esta decisión "tiene implicaciones importantes para nuestro país y nuestro futuro", explicó la vicepresidenta.
Y el canciller español, José Manuel García Margallo, aclaró que antes de pedir un rescate España quiere "saber las condiciones, analizarlas", en declaraciones desde Chipre, al margen de una reunión ministerial europea
En fin, China, segunda potencia económica mundial, expresó el viernes su esperanza que el plan anticrisis del BCE "infunda confianza a los mercados y estabilice la situación de la deuda europea".



