Salvador Ventura
La primera gran novela del año: El gobierno de los jueces ha concluido con un resultado feliz: el respeto y la reivindicación a la Constitución y a las leyes de la república.
La telenovela contó con todos los ingredientes: intriga, suspenso, pasión, misterio, drama, tragedia, tristeza, alegría, arrebato, violencia, imposición, mediación e intromisión de actores económicos de la ultraderecha de este país.
La serie de 20 capítulos batió todos los récords de audiencia. Los primeros tuvieron mucha intriga, imposición e intromisión de agentes extraños a la jurisdicción de las leyes. La ANEP, la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, FUSADES, los Aliados por la Democracia, debutaron con buen suceso y pronto se hicieron conocidos en todos los hogares.
Los capítulos posteriores llegaron llenos de pasión, drama y misterio. Los “grandes” constitucionalistas dejaron a un lado la legalidad, el bien común y la verdad e interpretaron a su manera la Carta Magna, las leyes de la república y se declararon defensores a ultranza de los violadores y de la misma oligarquía, celosa y amante de los grandes intereses económicos, supuestamente amenazados por una nueva Corte Suprema de Justicia, independiente y autónoma en sus fallos, decisiones y sentencias.
En sus “infalibles” apreciaciones llegaron a decir que la Corte Centroamericana de Justicia no tenía jurisdicción para pronunciarse en discrepancias y crisis entre Órganos del Estado salvadoreño. “Abogados de reputación” como los calificaban los dirigentes de Arena y la ANEP, aseguraron que “los convenios internacionales suscritos por los distintos gobiernos de El Salvador no estaban por encima de la Constitución”. Drama y misterio. Suspenso e intriga. El marido despechado buscando consuelo en el segundo frente.
No había forma posible ni legal de hacerlos entrar en razón. “Donde pisa mi caballo no vuelve a crecer la hierba”, dijo Atila, conocido históricamente como “El azote de Dios”. Los modernos Atilas resucitaron en El Salvador y se dieron a conocer en la inolvidable telenovela “El gobierno de los jueces”.
Según sus argumentos la Asamblea Legislativa había cometido desacato y violado la Constitución al elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Sala de lo Constitucional y al nuevo Fiscal General de la República (Art. 131, inciso 19 de la Constitución: corresponde a la Asamblea Legislativa: “…Elegir magistrados y presidente de la Corte Suprema de Justicia… Fiscal General de la República…” “Art. 174 La Sala de lo Constitucional estará integrada por cinco magistrados designados por la Asamblea Legislativa, su presidente será elegido por la misma en cada ocasión en que le corresponda elegir magistrados…”). A tono con el pensamiento del poder económico y las opiniones de la dirigencia arenera, los cuatro magistrados tenían toda la razón y habían actuado apegados a las leyes de la república. Al fin el libreto y el argumento central de la telenovela.
Ahora se prepara una nueva telenovela: Fiscales a nuestra medida. Por tradición e imposición la poderosa minoría económica ha nombrado Fiscales Generales de la República, obedientes, sumisos y hechos a la medida de la oligarquía. Cuando la actual Asamblea Legislativa procede conforme lo estipula la Constitución y elige a las nuevas autoridades para juzgar a los corruptos y velar por la hacienda pública, entonces comienzan las intrigas, los dramas y las tragedias.
Los actores principales rechazaron al escogido que no contó con su aval ni fueron tomados en cuenta en la elección final. No sabemos todavía de cuantos capítulos contará ni cuál será su desenlace; de lo que estamos seguros es que las amas de casa y los supuestos jefes del hogar, se mantienen pendientes de los anuncios en espera del inicio de este nuevo programa en la televisión salvadoreña”.



