Tegucigalpa/AFP
El no gubernamental Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh) inauguró un monumento en homenaje a los desaparecidos por los escuadrones de la muerte en la década de 1980, en una ceremonia pública en Jacaleapa, 90 km al este de Tegucigalpa.
Encabezados por la coordinadora del Cofadeh, Bertha Oliva, unos 60 miembros del organismo se concentraron en un área verde a la orilla de la carretera -que de la capital conduce al oriente del país- para quitar el velo al monumento.
La estatua representa a una mujer, madre de un desaparecido, con las manos en alto, sosteniendo al mundo sobre el cual está posada una paloma de la paz.
"En este lugar, en 1994, se identificó un cementerio clandestino en el cual se exhumaron varios cadáveres que se creía pertenecían a cuatro estudiantes desaparecidos en la década de los ochenta, sin embargo, las pruebas no resultaron positivas", anotó un comunicado del organismo.
"Quieren que olvidemos, pero eso va a ser difícil, el Cofadeh nunca se rinde, seguiremos exigiendo justicia por la memoria de nuestros desaparecidos y desaparecidas. Nos quieren matar la memoria, sin embargo, pueden hacerlo con nuestros cuerpos y nunca con la memoria, por eso nuestro lema: "De los hechos y los hechores, ni olvido ni perdón", sentenció Oliva en su discurso.
Con ayuda de antropólogos forenses, miembros del Cofadeh exhumaron en 1995 a orillas de la carretera en las cercanías de Jacaleapa los restos óseos de seis personas cuando buscaban las osamentas de cuatro estudiantes desaparecidos durante la década de 1980. Sin embargo, estas personas que se suponen víctimas de la represión, nunca pudieron ser identificadas.
Según un informe del estatal Comisionado Nacional de Derechos Humanos en Honduras, dado a conocer en diciembre de 1993, escuadrones de la muerte del ejército, organizados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, desaparecieron en Honduras a 184 militantes de izquierda durante la década de 1980.



