Madrid/Pamplona/dpa
El Barcelona y el Real Madrid cerraron la primera semana de la temporada del fútbol español en los dos polos opuestos.
Paradójicamente, el Barcelona, que estrenaba la era post-Guardiola y despertaba mayores incógnitas, inició el curso con dos victorias y liderato en la Liga española y con un triunfo en el primer clásico de la temporada.
Por su parte, los dirigidos por José Mourinho, que iniciaban la temporada como defensores de título de liga y con un equipo ya asentado, apenas acumularon un empate y dos derrotas en siete días.
“Te pasan cosas nuevas cada temporada. Siempre pasan cosas nuevas cuando tu carrera va aumentando en años. Esto es el Real Madrid y no es una situación normal que de seis puntos disputados sólo consigas uno”, aseguró Mourinho después de la caída ante el Getafe.
El Barcelona encontró el oasis de los resultados aún cuando no hizo el mérito tal como para llevarse los tres puntos, como sucedió ante el Osasuna.
El ciclo bajo el mando de Tito Vilanova se inició con una goleada apabullante por 5-1 contra la Real Sociedad, continuó con la victoria por 3-2 contra el Real Madrid en la ida de la final de la Supercopa de España y se consolidó con un ajustado 2-1 ante los conducidos por José Luis Mendilíbar.
Para el Barcelona, los tres puntos conseguidos en Pamplona fueron un regalo.
El Osasuna se puso en ventaja a los 17 minutos gracias a un tanto de Joseba Llorente y dispuso de numerosas ocasiones claras para aumentar la diferencia.
Sin embargo, en los últimos 15 minutos apareció un Lionel Messi que hasta el momento brillaba por su ausencia, para lucirse con un doblete (76 y 81 minutos) y darle un nuevo triunfo a los catalanes, que finalizaron la jornada en lo más alto de la tabla.
“Sabemos de la dificultad de este campo, es de las salidas complicadas. El año pasado perdimos y este año pudimos ganar, algo a favor tenemos”, valoró Vilanova.
El Real Madrid fue incrementando su incertidumbre con el pasar de los partidos. De lo que fue apenas un tropiezo en el empate del estreno ante el Valencia, se transformó en un problema, con la derrota por 2-1 contra un muy inferior Getafe.
El equipo blanco volvió a exponer las complicaciones defensivas que encuentra cuando no está presente uno de los cuatro pilares.
Mourinho aún no pudo disponer desde el inicio de la defensa titular de Arbeloa, Pepe, Ramos y Marcelo y así ya recibió seis goles en los primeros partidos.
El partido se había abierto con el gol de Gonzalo Higuaín, a los 26 minutos, y parecía encaminarse hacia la primera goleada de la temporada.
Así y todo, el Getafe respondió con un gol de cabeza de Juan Valera y sepultó al último campeón de liga con un gol de contraataque de Abdelaziz Barrada.
“Hemos jugado un partido inaceptable. Es uno de los partidos en los que me voy sin frustración porque no ha sido una sorpresa para mí el resultado en función de lo que estaba analizando del partido”, aseguró Mourinho.
El Real Madrid tendrá la posibilidad de dar vuelta la historia el miércoles en la vuelta de la final de la Supercopa de España, cuando deberá revertir el 3-2 a favor del Barcelona en una nueva edición del clásico.



