Zoraya Urbina
Redacción Diario Co Latino
La voracidad de las empresas transnacionales han convertido en mercancía los alimentos para la población, afirmó Ángel Ibarra, de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES).
Aseguró que CAMAGRO (Cámara Agropecuaria y Agroindustrial de el Salvador), Monsanto, entre otras empresas, están proponiendo el uso de semillas transgénicas para paliar las necesidades de alimentación de la población.
Ibarra rechazó esta práctica, así como el uso de los cultivos para agrocombustibles. La UNES propone, entre otras medidas, potenciar la agricultura familiar, la diversificación de cultivos y el cultivo y uso de semilla criolla.
En este contexto, Ibarra demandó del Gobierno que se trabaje en una política de seguridad alimentaria, que garantice que toda la población tenga acceso a alimentos.
CESTA pide cambios en la
gestión alimentaria
Ricardo Navarro, del CESTA (Centro de Tecnología Apropiada), pidió cambios al Ejecutivo en la gestión ambiental, alimentaria y energética. “No hay una visión estratégica, se ve como que en los últimos cinco Gobiernos es la misma tendencia”, subrayó.
De seguir así, habrá crisis más profundas. Indicó que se trabaja de manera fragmentada y no integral, “a pesar de que están íntimamente vinculados; además la visión es cortoplacista, no hay visión de mediano y largo plazo”.
Agregó que la visión es economicista, pues el mercado impone; es insustentable, por cuanto depende de insumos importados y contaminados y en el aspecto agrícola no busca el equilibrio ecológico.
No se toma en cuenta a los pequeños productores, sino a las grandes corporaciones, ante esto, proponen un enfoque estratégico, “que se caracterice al menos por tres cosas: sobrevivencia, sustentabilidad y soberanía”, dijo.
Esto es que se priorice en una visión ambiental, pues el Cambio Climático será más grave en un futuro cercano. Planificar el uso de fuentes energéticas alternas, la producción agrícola deberá ir a la par de la rehabilitación ambiental.
Ambos ambientalistas coincidieron en la importancia de los mercados locales, de promover la semilla criolla y evitar el uso de los suelos para los biocombustibles.



