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El Salvador, Sábado 25 de Mayo de 2013
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Lunes, 20 de Agosto de 2012 / 10:12 h

San José Villanueva, una ciudad donde se venera el maíz

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El sacerdote Mario Cruz, responsable de la parroquia de San José Villanueva, junto a las candidatas a reina del XVI Festival del maíz, una tradición de esa localidad. Foto Diario Co Latino / Josué Parada.



Patricia Meza
Redacción Diario C o Latino

A un costado de la iglesia de San José Villanueva, en el departamento de La Libertad, las manos laboriosas de Narciso Cruz Amaya, de 74 años,  raspaban, con una cuma, los elotes que servirían horas más tarde para hacer el atole, los tamales y las riguas, como parte del Festival del Maíz, en el que se agradece a Dios por la cosecha,  como lo hacían nuestros ancestros.
Cruz, quien vive en la zona desde hace 19 años, se sumó a más de 100 personas, hombres y mujeres, que este domingo 19 se  levantaron cuando el sol apenas salía y los gallos anunciaban el nuevo día, para trabajar en la elaboración de los productos derivados del maíz y  sumarse a una de las actividades más importantes de su pueblo, agradecer a Dios por la cosecha recibida en la misa matinal y compartir lo cosechado.
Este humilde hombre que cubre su cabeza con un sombrero y usa botas de cuero, tomaba rápidamente los elotes de un enorme “huacal” y los raspaba para que luego otras personas los llevaran  al molino.
“El maíz es para mí y mi familia el pan de cada día, es el sustento del cuerpo mortal, pero el alma necesita de la Santa Eucaristía˝, dijo, sin que el humo que salía de las improvisadas cocinas, en las que se cocían el atol, los tamales y los elotes, le incomodara.
En este lugar el trabajo se dividió, algunas mujeres se dedicaban a mover el atol en grandes peroles, con paletas de madera, otras atizaban el fuego; también habían muchas que afanosamente colaban el elote, ya molido, para el atol.
Y es que realizar este décimo sexto festival ha significado mucho trabajo. Hace 3 meses fueron sembrados los granos de maíz,  en por lo menos dos manzanas de tierra, en San José Villanueva, luego se cuidaron las milpas, para esperar esta fechas en las que se cortaron, trasladaron, pelaron, rasparon,  se molieron  y se cocinaron los elotes.
Estos se convirtieron en atol, tamales, riguas  y otros  productos que forman parte de las comidas típicas del país y de la celebración del festival y que se repartieron algunos, en forma gratuita, como ya es tradición.
El festival inició a eso de las 5 de la mañana, con la alborada y quema de cuetes de vara.
A las 7:30 en la parroquia de San José Villanueva, se ofició la misa, acto central del festival de agradecimiento. Fue Mario Adín Cruz, párroco de  la iglesia, quien bendijo la actividad que recoge el sentimiento ancestral de los indígenas y campesinos, que daban gracias a Dios, por sus cosechas.
“Poco a poco se ha logrado extender la celebración y cada año hay más personas involucradas de todos los estratos sociales”, expresó.
Para el sacerdote, principal organizador del Festival, lo importante, es que se hace sentir lo que la comunidad quiere compartir, entre esto su agradecimiento a Dios, su alegría y los productos que se cocinan en torno al maíz.
El padre Cruz agregó que no hay que  perder de dónde venimos, de nuestro origen Maya y donde la comunidad se involucra con un único objetivo, que es compartir lo poco que tienen.
Durante la misa no faltaron las ofrendas a Dios, la tierra, el azadón, la matata, el corvo, el maíz y el pan y vino, éstos últimos símbolo del cuerpo y sangre de cristo. Tampoco el acompañamiento musical de la “Misa Campesina”.
También se ofrendó la participación, desde  la aldea las Cáscaras, en Dulce Nombre de Copán, en San Pedro Sula, Honduras,  del grupo magisterial de danza, integrado por  10 mujeres  y 10 hombres, que ofrecieron el baile del “Cascareño”, como muestra de apoyo al festival y entrelazar los lazos de amistad.
Arturo Durán,  quien acompañaba al grupo expresó: “Nos sumamos a este festival donde la tierra provee de alimentos, para nuestra subsistencia y debemos abogar por abonarla y no destruirla”.
En este festival no  faltó la elección de la reina del maíz, participando 9 candidatas del lugar, quienes primero posaron con sus trajes confeccionados de tuza, elotes,  granos de maíz, yute y hasta colas de Pavo Real, para que el jurado eligiera primero el mejor traje típico. El primer lugar fue para Brenda Beatriz Cardona, el segundo fue para Josefina Idalia Escobar y el tercero para Fátima Castillo.
Luego desfilaron por las principales calles de San José Villanueva, en carretas adornadas con flores de maíz y haladas por bueyes.
Para el alcalde del municipio, Pedro Durán, es bien vista la iniciativa del padre, que es el motor de Festival. Durán dijo que al asumir la alcaldía, este año, decidió apoyar el evento que es para el pueblo y no de “un grupo social” o “partido”.
El alcalde expresó que el festival es un homenaje a la tierra y que se logró trabajar en coordinación con la iglesia católica y las iglesias evangélicas, en beneficio de San José Villanueva, que tiene 22 mil habitantes,  en 6 cantones y 64  caseríos. Esta actividad es abierta a todo el público.
Pero en esta feria de San José Villanueva, no sólo el maíz fue  el protagonista principal, ya que también hubo concursos de bandas de paz, danzas folclóricas, de coreografías, de canto, exposición de pinturas de niños y niñas de cómo ven el maíz en sus vidas, música en vivo, la participación de “Cocolito”, la coronación de la reina, rifas de una moto, un plasma, una laptop, enseres eléctricos, una bicicleta entre otros. Así como ventas de artesanías, comida y loterías.
Es de destacar la participación de la PNC, en esta actividad que no solo prestó seguridad, si no que montó una exposición de la Unidad de Medio Ambiente, en donde los asistentes pudieron observar animales disecados entre ellos venados, zorros, ardillas, culebras, tecolotes, garrobos, cusucos, tepescuintles y un enorme cocodrilo, que fue muerto en 1998, en el río Lempa, cuando iba a atacar a un niño.
La unidad pretende con esto concienciar a la población, sobre el respeto a la vida de los animales.
También había un stand de la PNC que presta seguridad en el campo, montada en caballos y otro de Educación Vial, en este se les enseñaba a los niños y niñas las señales de tránsito y prevención de accidentes, para peatones y automovilistas.
A eso de la una de la tarde, la comunidad carismática empezó a regalar vasos con atol y los elotes salcochados, a los de las bandas de paz y luego a los visitantes, que formaron una enorme fila en las afueras de la iglesia y donde algunos llevaban recipientes plásticos para llevar  un poco de atol a sus casas.
La Feria del Maíz duró todo el domingo y ésta no hubiese sido posible sin la participación de las comunidades campesinas, de sus líderes Rafael Mira y Eugenio Escalante, del Movimiento de Renovación Carismático Católico de la parroquia de San José Villanueva, de los donantes, del dinamismo del padre Cruz, pero sobre todo del deseo de los pobladores de compartir su cosecha con la comunidad y de “hoy señor te damos gracias por la vida , la tierra y el amor…”


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