Lic. Antonio Velado
En todos los círculos sociales, tanto en los cerrados como en los abiertos, hombres y mujeres se preguntan ¿Qué tanto hay que “pellizcar” en la Corte Suprema de Justicia? Y de inmediato surgen variadas respuestas:
Ahí, en la Corte Suprema de Justicia hay mucho que “pellizcar”. Sea ocultando expedientes, dándolos por extraviados y hasta por perdidos. Retardando la aplicación de la Justicia, en franca violación al mandato constitucional de que deberá darse “una pronta y cumplida Justicia”. También atendiendo llamadas de arriba o de sectores y familias poderosas económicamente hablando. O en uno que otro caso, llamaditas del exterior. No para que se haga Justicia, sino que para que se cometa una injusticia.
Por eso la derecha salvadoreña siempre ha colocado a “sus peones abogados” en la Corte Suprema de Justicia, precisamente, para que se diera lo que arriba mencionamos. Y ahora que sus peones no están entre los elegidos, ha dado el salto y creado la mal llamada “crisis” entre la Sala de lo Constitucional y la Honorable Asamblea Legislativa.
Alfredo Cristiani, el presidente de los areneros, según sus allegados quienes le denominan “el patrón”, es quien se opone a una salida inmediata al problema, porque él es quien insiste que abogados que no son de derecha dirijan la Corte Suprema de Justicia. O que, cuando menos simpaticen y colaboren con ésta.
Recordemos que Alfredo Cristiani era el presidente de la república y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de El Salvador. Cuando fueron asesinados los sacerdotes jesuitas. Además los salvadoreños recordamos, todavía, lo del abono y otras cositas.
Es así como los magistrados de la Sala de lo Constitucional han emitido fallos que son motivo de controversias, precisamente, por la ambigüedad de sus textos y, la poca claridad de los mismos.
Pero llama más la atención cuando abogados que han sido magistrados y hasta presidentes de la Corte Suprema de Justicia, se rasgan las vestiduras defendiendo lo que saben es indefendible. Y se permiten hablar que la salida es política no jurídica. Con razón la aplicación de la Justicia todavía está en pañales.
Pero después de todo cabe preguntarse ¿Quién o quiénes financian a los ahora defensores de la Constitución de la República? Porque entre los que se han atrevido a dar la cara, únicamente vemos gentes de pocos dólares. Incapaces de financiar de sus propios bolsillos una campaña como la que están presentando, ¡de muchos dólares!
Luego vemos cómo dirigentes de gremiales cuyos estatutos sostienen que son “apolíticas”, se atreven a dirigir cosas eminentemente políticas. Están de cabeza metidos en la política. Todo por el temor que los nuevos magistrados revivan demandas que están en el closet del olvido.
Alegan que la izquierda quiere hacerse del control del Estado, manejando los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial. ¿Quién o quienes decían algo cuando la derecha manipulaba los tres órganos estatales? Sencillamente, nada, porque eran los representantes de esta derecha. Estaban a su servicio. ¿No es cierto?
Retornamos a la pregunta que titula este artículo, ¿Qué tanto hay que “pellizcar” en la Corte Suprema de Justicia?
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