José Amilcar Ramírez
Todos los medios de comunicación, escritos radiados, televisivos y digitales con algunas excepciones proclaman a los 4 vientos como estandarte de la libertad la libre expresión, un periodismo independiente imparcial y objetivo. Cuanta hipocresía y tan poca vergüenza para sostener esa información y saben porque qué periodista es independiente en El Salvador.
Para que un periodista sea independiente en nuestro país no debe depender de un poder fáctico, no debe ceder a presiones de ningún tipo, no debe dejarse influenciar por nada ni por nadie. El periodista independiente narra los sucesos tal como los ve y entiende sin dejarse influenciar ni presionar ni sobornar.
En pocas palabras el periodista independiente es aquel que antepone la ética profesional y el bien público por encima de los intereses personales. Para muchos esto sonará como a un romanticismo riñendo con nuestra realidad pero como afirmaba Pascual Serrano, un connotado periodista, que la forma más directa y brutal de controlar a los periodistas es la empresarial, ya que los dueños de los medios de comunicación siempre ocultan intereses que no se pueden dar a conocer a través de la pluma del periodista. Por otra parte, les pregunto a Ustedes lo siguiente: ¿pueden los altos funcionarios públicos y empresarios privados corruptos dejar en paz a un periodista independiente por investigar y sacar a luz situaciones incómodas? ¿Pueden también los grandes anunciantes con su presión dejar en paz a un periodista independiente, pueden las ofertas jugosas de altos funcionarios y empresarios privados dejar en paz a un periodista independiente con tal de dejar de lado las denuncias que puedan perjudicarlos? La repuesta inmediata de acuerdo a lo que observamos en nuestro país es que desafortunadamente no hay periodismo independiente ni neutral salvo algunas excepciones. Por esta razón es que los medios digitales y las redes sociales han cobrado fuerza y lo seguirán haciendo aceleradamente porque al menos le dejan un espacio al lector para poder expresar su aceptación o rechazo a lo que los medios difunden.



