Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
“Es preferible inaugurar escuelas y no cárceles”, afirmó Max Loria, viceministro de Justicia y Paz de Costa Rica, al reflexionar que la violencia juvenil ha ido en aumento y requiere de una solución regionalizada, para darle oportunidad a la convivencia pacífica.
Las declaraciones de Loria, fueron vertidas en la presentación de los resultados del proyecto “Desarrollo de políticas e iniciativas a nivel regional a favor de jóvenes en riesgo y conflicto con la ley”.
La iniciativa contó con el financiamiento y apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA); Cooperazione Italiana; la Secretaría de la Integración Social Centroamericana (SISCA) y la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA).
Loria reconoció los esfuerzos que se realizan en ese ámbito de justicia y reparación, así como acciones encaminadas en abrir oportunidades a jóvenes en conflicto con la ley, lo que podría ofrecer nuevas alternativas de convivencia pacífica.
“Estamos en un momento histórico en que el fenómeno de la violencia se ha regionalizado, entonces, la respuesta de los gobiernos y sus pueblos también, debe enfocarse en respuestas regionales y con este enfoque Costa Rica ha iniciado la construcción de estas políticas públicas para la población juvenil”, comentó.
Asimismo, sugirió evitar la imposición de normas que han sido concebidas y diseñadas desde los escritorios de funcionarios, e invitó a las autoridades a dar mayor participación a los jóvenes, que cuentan con mejor conexión con la realidad que viven a diario.
“Es bueno hablar de justicia restaurativa de atender a los y las jóvenes, pero paralelamente se deben observar otros aspectos externos, si queremos una sociedad que conviva en paz, se debe controlar en serio la venta de armas, las acciones deben ser integrales”, opinó.
Carolina Orellana, encargada del proyecto de Justicia Juvenil del UNFPA, señaló que en dos años de trabajo con diverso actores sociales de los países de la región se han obtenido resultados esperanzadores hacia políticas públicas más humanas.
“Trabajamos con tres grupos básicos: jóvenes, operadores de justicia y periodistas, esto nos sirvió para construir diagnósticos y aproximarnos a políticas públicas preventivas de la violencia y justicia restaurativa”, afirmó.
Los jóvenes que participaron del proyecto, explicó Orellana, conocieron sobre la historia y la justicia restaurativa, el rol de las comunidades en este ámbito y la participación de los medios de comunicación desde una perspectiva más propositiva, sin generar estereotipos.
“Con los periodistas se logró 18 crónicas restaurativas, con el enfoque de derechos, de la cual, se hará una antología, las palabras estratégicas son sensibilización y las acciones restaurativas que den oportunidades a los las jóvenes a realizar su proyecto de vida”, sostuvo.
Elena Zúñiga, Representante del Fondo de Población de Naciones Unidas, consideró que este tipo proyectos, tienen como fin la prevención de la violencia que se registran en la región.
“Nos preocupa que los jóvenes sean las víctimas de la violencia y que exista un peligroso imaginario colectivo, que se ha construido a través de los medios de comunicación que condiciona a la gente y propicia la discriminación de ellos”, puntualizó.



