Luis Ríos
El fantástico “espíritu olímpico” que desde Londres se irradió hacia toda la humanidad, ha quedado flotando en el ambiente de muchas naciones que trabajan intensamente por alcanzar un mundo mejor para su gente. Por eso, en El Salvador, debemos de tratar de aprovechar lo poquito que tenemos, para bendecir con deporte, a los sectores más angustiados de la población.
Quizá a veces, quienes gustamos de aportar soluciones a través de la “crítica constructiva”, nos quedamos únicamente en el señalamiento y no somos lo suficientemente propositivos, ya sea porque es más fácil hablar del problema, que aportar para resolver el mismo o porque se desea dañar a alguien (que no es nuestro caso) o no se tiene el conocimiento necesario para profundizar en un tema, ahora tan especializado como el deporte.
Dentro de este maravilloso “espíritu olímpico”, yo quisiera llamar a la reflexión a los dirigentes y periodistas deportivos, para que no se busquen culpables ni fracasos en esta nueva experiencia olímpica, porque todos, incluyendo a los periodistas, tenemos responsabilidad por el estado actual del deporte en El Salvador.
Hay situaciones que por el momento no las vamos a cambiar, como por ejemplo: 1.- No hay “visión de país” en el gobierno y sus instituciones (quizá porque haya problemas «mas graves» de resolver), sobre el tema del “desarrollo de una nación a través del deporte” tal como lo plantea el mundo moderno y las mismas Naciones Unidas. 2.- El mínimo apoyo económico de los sectores públicos y empresariales y 3.- La deficiente la estructura técnica-administrativa de las federaciones y su trabajo de masificación y “alto rendimiento”.
Las críticas que hemos realizado hacia estos temas, no tienen que ver con personas o instituciones, sino con viejas estructuras y sistemas que se mantienen en el país, donde el deporte no se ve como una profesión académica donde la ciencia y la tecnología marcan el paso, tal como se hace en todas las naciones desarrolladas del mundo.
Por ejemplo, cuando señalamos “deficiencias en las selecciones de fútbol”, unas tienen que ver con el punto de vista puramente subjetivo que cada técnico observa de un juego o un evento en particular, el cual muchas veces no coincide con el de estos seleccionadores, porque son criterios personales basados en la formación técnica y académica de cada entrenador, como por ejemplo cuando externé mi opinión sobre “las supuestas” equivocaciones de Rubén Israel, en partidos de la selección mayor. En ningún momento dije que esa fuera la “verdad absoluta”.
Pero otras “deficiencias” que podrían ser hechos reales y tangibles, que también deberíamos de decir, son por ejemplo, las malas condiciones en las que trabajan muchos de estos entrenadores a la hora de desarrollar su planificación y por las cuales a veces no se obtienen los resultados deseados.
Cuando señale dichas “deficiencias de dirección técnica” y puse en duda la planificación que se había hecho para esta selección mayor, después de ver un par de entrenos y juegos, un dirigente del fútbol me dijo que los entrenadores nacionales no teníamos el “cartel”, para criticar a estos técnicos internacionales que llegan a “colaborar con el país”.
Ahora que lo llamo para que me explique lo que denunció el actual seleccionador Juan de Dios Castillo, sobre la “paupérrima” planificación que se tenía del trabajo de esta selección, sencillamente no me contesta el teléfono.
A esto me refiero, cuando digo que hay situaciones que por el momento no podemos cambiar y debemos trabajar con lo que tenemos, para no quedarnos solo en lamentaciones. Algún día, habrá dirigentes que se decidan a evolucionar.
De los medios de comunicación depende en un gran porcentaje, el promover realmente lo que es el “espíritu olímpico” especialmente en un país pobre como el nuestro, que no tiene cultura ni educación deportiva. Por eso también, es importante hacer un llamado a los medios de comunicación, para que promuevan el significado del movimiento olímpico con lo cual se pueda cambiar la visión de la dirigencia, de los gobernantes, de nuestra juventud y de los mismos periodistas, sobre el impacto que tiene el deporte en el desarrollo de las personas, en un país tercermundista como el nuestro, donde los niños ya nacen con una pijama del Real Madrid y con una enorme deuda que pagar.
Ojalá que Guayo Palomo, Presidente del COES, se ajuste a la realidad nacional y en lugar de hablar de medallas, promueva la participación de atletas a los juegos olímpicos con ese apoyo empresarial que él si tiene, para que nuestros jóvenes se conviertan en “embajadores del deporte”, que sean multiplicadores de las experiencias vividas en esas justas mundiales y promuevan ese “espíritu olímpico” en el país, mientras cambia la postura gubernamental y empresarial hacia el deporte.
Ojalá que también el Presidente del Instituto de los Deportes (INDES), Jaime Rodríguez, haga “lo que pueda con lo que se tiene”, más por la masificación que para gastar en el “alto rendimiento” y eso incluye al fútbol, porque es mentira que a estas alturas cambiará la postura de la empresa privada que le retiró todo su apoyo, me imagino que por razones políticas, o la del gobierno, en cuanto a la inversión deportiva que el país necesita.
Las federaciones deben trabajar por cobijar al mayor número de jóvenes posibles y buscar asesorías con la Fundación FESA en cuanto al alto rendimiento, pero por favor, no detengamos lo poco que se hace, porque a lo mejor en el próximo período presidencial, el deporte se visione de una forma diferente y se cambie la pobre historia que esta actividad ha tenido en los últimos 25 años de todo tipo de gobiernos.



