Uno de los diarios matutinos del país se dio por aludido ante la idea de establecer mecanismos de control social sobre los medios de comunicación, planteada recientemente por un funcionario del Ejecutivo.
La Prensa Gráfica –en voz de su subjefe de información– rechazó tajantemente los comentarios del subsecretario de Transparencia y Anticorrupción de la Presidencia, referidos a la necesidad de transparentar la información que publican los medios de comunicación.
Con tal actitud, ese periódico conservador demuestra la hipocresía de los medios hegemónicos que se autoproclaman paladines de la libertad de expresión y abanderados del derecho ciudadano a la información, pero se oponen a la implementación de mecanismos de control social que sirven justamente para constatar el comportamiento ético y transparente de la prensa.
Nos referimos a la figura del ombudsman para los medios, al derecho de rectificación y respuesta, a los códigos de ética y a los observatorios de medios de comunicación. Estos mecanismos existen hasta en los países más liberales del mundo y no tienen nada que ver con censura, mordaza o control gubernamental sobre los medios.
El ombudsman o defensor de los lectores, radioescuchas y televidentes existe en países como Colombia, México o España. Su función es monitorear el desempeño de los medios para verificar que su trabajo se ajuste a los parámetros éticos universales, que no atente contra la dignidad de las personas y que cumpla adecuadamente su función de informar, orientar y entretener.
El derecho de rectificación y respuesta está planteado en la Constitución de la República y en varios tratados internacionales, pero ninguna ley ha establecido su mecanismo de implementación. Este derecho es para todas las personas que sean afectadas por informaciones inexactas, falsas o calumniosas publicadas en los medios difusivos.
Los códigos de ética son mecanismos de autorregulación de la prensa, a partir de cuyos principios deontológicos la población puede evaluar el comportamiento mediático. La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) acaba de presentar una versión actualizada de su Código de Ética que incluye, por ejemplo, el derecho de los periodistas a no publicar información que riña con su ética profesional.
Y los observatorios de medios son ejercicios ciudadanos de contraloría social sobre los medios. Éstos pueden ser realizados por universidades, ONGs, gremios de periodistas o comités de lectores, radioescuchas o televidentes.
Todos estos son mecanismos de control ciudadano que buscan elevar la calidad del periodismo y mejorar el desempeño de los medios de comunicación. Por tanto, los medios de comunicación que se digan éticos, democráticos y transparentes deberían aceptarlos como complemente necesario a su labor en vez de rechazarlos tildándolos de instrumentos de censura o mordaza.



