Londres/AFP
Con una fiesta al más puro estilo ‘british’, con la música como hilo conductor, Londres dijo adiós a sus terceros Juegos Olímpicos y pasa el testigo del mayor espectáculo deportivo del mundo a Rio de Janeiro, que acogerá la edición de 2016.
Antes de entregar la bandera olímpica y apagar la llama, la capital británica ha exhibido a su particular ‘Team GB’ musical, con iconos mundiales como George Michael, Pet Shop Boys y hasta las cinco integrantes de las Spice Girls, reunidas para la ocasión.
La cuenta atrás de la gala fueron las campanadas de un Big Ben instalado en medio del gigante escenario, convertido en una maqueta de los puntos más representativos de Londres como el London Eye o la Catedral de St. Paul.
La primera voz que escucharon los expectantes 80.000 espectadores del Estadio Olímpico fue la de la dulce Emile Sandé abriendo la recreación de un día en la capital británica con su sempiterno y complicado tráfico.
El grupo Madness irrumpió montado en un camión con su ochentera “Our house” para que comenzara una fiesta con un cartel tan selecto y heterodoxo que
ningún festival musical podría reunir: Ray Davies, Annie Lennox o Liam Gallagher.
Si la ceremonia de apertura fue una mirada hacia las raíces históricas y culturales británicas con toques de humor, la clausura fue más desenfadada y con los elementos ‘pop’ y ‘kitsch’ que también identifican a las islas.
Regresaron las Spice Girls cantando encima de taxis londinenses y apareció un pulpo gigante y bailarín sobre el que ‘pinchó’ Fatboy Slim.
En el espectáculo visual, que mobilizó a unas 4.000 personas, hubo hasta una pasarela para que las ‘top models’ Kate Moss, Naomi Campbell y Georgia May
Jagger lucieran la alta costura británica.
En la segunda parte de la ceremonia saltaron los atletas a la pista donde estos días pasados asombraron gigantes como el jamaicano Usain Bolt o el
keniano David Rudisha.
Este es el punto final a los terceros Juegos que organizó la mayor metrópoli de la Europa occidental, donde las incomodidades para sus habitantes y el temor por la seguridad fueron rápidamente solapados por las hazañas deportivas.



